Haitinianos trabajando para salvar una ladera- Logan Abassi, ONU foto

Haitinianos trabajando para salvar una ladera- Logan Abassi, ONU foto


En la conmemoración del “Día Internacional de la Tierra” 2015, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a quienes tienen a su alcance “obrar de manera sostenible” a que lo hagan de esta manera: “Entre los miles de millones de personas que somos, con simples decisiones como optar por bombillas de bajo consumo o comprar solo lo que vayamos a consumir”, expresó.

“El cambio comienza con nosotros”, enfatizó.

Ban Ki-moon dijo que “las grandes decisiones que tenemos por delante” para el cuidado y recuperación del planeta “no corresponden solo a los legisladores y los dirigentes mundiales”, si no a todos quienes habitamos el planeta: “Hoy, en este Día de la Madre Tierra, hago un llamamiento para que todos nosotros seamos conscientes de las consecuencias que tienen nuestras decisiones sobre el planeta y lo que supondrán para las generaciones futuras”.

Refirió que la Tierra es nuestra madre por antonomasia y en ese sentido mencionó las grandes evocaciones que genera la palabra «madre», pues atrae poderosos recuerdos “de la mujer que nos trajo al mundo, nos crió y nos ayudó a convertirnos en quienes somos ahora”.

La Tierra –prosiguió- es un planeta asombroso que desde tiempos inmemoriales ha sustentado la vida en una miríada de formas.

Y como los hijos que crecen, “con el tiempo, los seres humanos dejamos de necesitar el cuidado materno constante”, pero también “nunca dejamos de depender de la Madre Tierra: Durante toda la vida, necesitamos aire, agua, tierra fértil y la infinidad de otros dones con que nos obsequia el planeta”.

Por eso, refirió, es muy sorprendente, “si cabe, que hayamos permitido que el rápido y a menudo imprudente desarrollo humano haya hecho peligrar tantos de los delicados sistemas que llevan funcionando en armonía desde hace milenios”.

Hoy, apuntó Bank i-moon, “cada vez somos más conscientes de los estragos que ha causado nuestra especie: la contaminación, la progresiva escasez de recursos, la extinción de especies de flora y fauna y la precipitación hacia puntos de inflexión que podrían alterar la forma en que funciona nuestro planeta”.

Pero también se dolió porque ni sabiendo todo esto “hemos cambiado nuestra forma de actuar”.

Aún así confió en que se puede enmendar el daño, porque en este 2015 “el mundo se propone acabar de definir la agenda para el desarrollo sostenible después de 2015 y concertar un nuevo acuerdo universal sobre el cambio climático que sea constructivo. Estos procesos podrían encauzarnos hacia un futuro mejor al erradicar la pobreza extrema en todas sus formas y redefinir nuestra relación con el planeta y todos y cada uno de los seres vivos que lo habitan”.

De lograrse el objetivo, 2015 “puede ser el año que nuestros hijos y nietos recuerden como el momento en que decidimos construir un futuro sostenible y resiliente, tanto para la Madre Tierra como para todos aquellos que el desarrollo ha dejado rezagados hasta ahora”, enfatizó