Barcelona, ​​España:  El aumento de la dosis de radioterapia administrada a los niños con ependimoma intracraneal, un tipo de  cáncer del sistema nervioso central, puede mejorar significativamente su supervivencia, según dos nuevos estudios presentados el domingo 26 de abril en el Tercer Fórum ESTRO en Barcelona.

El ependimoma maligno es un tumor que se desarrolla en las células que recubren las cavidades del cerebro. Normalmente se trata mediante una combinación de cirugía y radioterapia, a las que a veces se añade quimioterapia. Desde 2004, en todo el mundo se recomienda suministrar una dosis de 59,4 Gy[1]  frente una dosis inferior (54 Gy), que era la que se utilizaba previamente. Según los estudios presentados hoy en el congreso, el incremento de la dosis en un volumen reducido (lo que se llama sobreimpresión de dosis)  en casos seleccionados puede mejorar los resultados.

El ependimoma es el tercer tumor cerebral más común en los niños. Con la cirugía y la radioterapia, la tasa global de supervivencia a cinco años es aproximadamente del 70%, pero hay factores pronósticos individuales que pueden hacer variar esta tasa, como la edad, la extensión de la cirugía, la técnica de la radioterapia empleada y la dosis.

La Dra Lorenza Gandola, jefa de la Unidad de Oncología Radioterápica Pediátrica en la Fondazione IRCCS, Istituto Nazionale dei Tumori (Milán, Italia) ha descrito cómo su equipo desarrolló una estrategia innovadora para los niños que aún presentaban un ependimoma intracraneal medible después de la cirugía. A la dosis de radioterapia 59.4 Gy suministrada sobre el lecho del tumor añadieron una sobreimpresión de 8 Gy dividida en dos fracciones al residuo tumoral. Los investigadores utilizaron una combinación de técnicas de radioterapia muy sofisticadas con el fin de liberar la dosis de radiación directamente al tejido tumoral, procurando no dañar el tejido cerebral sano. 24 niños que cumplían las condiciones del estudio (con una edad media 4,5 años) de los 143 estudiados recibieron la sobreimpresión de radioterapia: 15 de ellos todavía están vivos y sin progresión de la enfermedad, con una mediana de 51 meses después del diagnóstico.

“Nuestra estrategia ha contribuido significativamente a obtener un control local duradero de la enfermedad en estos niños, y esto resulta aún más sorprendente porque eran los que presentaban un peor pronóstico después de la cirugía”, afirma la Dra. Gandola. “La sobreimpresión mediante radioterapia hipofraccionada representa una alternativa eficaz a una cirugía mas agresiva, que puede llegar a causar daños severos tanto en el postoperatorio como en el resto de la vida del niño.”

Además, según los investigadores no se registraron muertes ni toxicidades mayores relacionadas con el tratamiento en el grupo de pacientes que recibieron esta sobreimpresión de dosis. La técnica será ahora objeto de un ensayo clínico internacional que se llevará a cabo bajo los auspicios de la Sociedad Europea de Oncología Pediátrica (SIOP), previsto para finales de este año.

“Creemos que nuestra investigación tiene el potencial de mejorar los resultados en los niños con ependimoma de mal pronóstico, y esperamos que este estudio de la SIOP confirme el beneficio en este tipo de pacientes”, concluye la Dra Gandola.

En otra presentación, la Dra. Anne Ducassou, del Institut Claudio Regaud, IUCT-Oncopôle (Toulouse, Francia) hablará de los resultados de un estudio con 177 pacientes tratados por ependimoma en Francia entre 2000 y 2013. Los pacientes tenían entre 1 y 23 años, con una mediana de edad de cinco. Los investigadores estudiaron las características de la enfermedad según las imágenes de resonancia magnética, y específicamente lo relacionado con el metabolismo, como la perfusión (el flujo sanguíneo dentro del tumor) o la difusión de moléculas de agua dentro de la célula (que refleja el número de células tumorales). “Queríamos saber si estas características metabólicas podrían desempeñar un papel en el pronóstico de control local de la enfermedad y en la supervivencia, y si estos hallazgos podrían ser capaces de ayudarnos a predecir la recaída”, afirma la Dra. Ducassou.

Todos los oncólogos radioterápicos en Francia que habían tratado a pacientes pediátricos con ependimoma han proporcionado información al equipo de la Dra. Ducassou. Los investigadores descubrieron que la evolución de los niños con enfermedad localizada que habían sido tratados con la dosis alta de radiación de 59,4 Gy, la dosis habitual desde 2004, fue mejor que la de quienes recibieron la dosis más baja, en uso hasta esa fecha. De los 177 pacientes incluidos en el estudio, la supervivencia global y la supervivencia libre de progresión (donde la enfermedad sigue estando presente aunque sin empeoramiento) estimada fueron 90% y 67% para los pacientes que recibieron una dosis por encima de 54 Gy, en comparación con el 79% y 52% que recibieron una dosis más baja.

“Nuestro trabajo, que ha involucrado a un gran número de niños con ependimoma, ha confirmado que el tratamiento que realizamos hoy es mejor de lo que era hace unos años, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Por ejemplo, hemos encontrado que los niños menores de tres años, y los que tienen una enfermedad más agresiva han tenido un peor resultado, y tenemos que enfocarnos más en cómo podemos mejorar su tratamiento, así como en identificar a los niños con alto riesgo de recaída”, asegura la Dra. Ducassou.

El profesor Philip Poortmans, presidente de ESTRO, comentó al respecto de estos estudios que: “afortunadamente, el cáncer en los niños es poco frecuente,, pero cuando se diagnostica, tiene un efecto importante en las vidas no solo del paciente sino también de los padres y otras personas cercanas al niño. Hasta fecha reciente, la investigación en cáncer infantil se ha centrado principalmente en la prevención de los efectos secundarios tardíos. Sin embargo, en casos como el del ependimoma, muchos pacientes todavía no se curan y mueren a causa de su enfermedad. Por tanto, es importante que seamos capaces de poder reconocer con precisión a aquellos niños que están en alto riesgo de recurrencia, e intensificar su tratamiento”.

“Los dos estudios presentados demuestran que existe una clara relación dosis-efecto para el control tumoral y la supervivencia. Si bien el aumento de dosis de 54 a 59,4 Gymejora el control de enfermedad y la supervivencia en la población estudiada, se ha previsto un nuevo estudio para confirmar los resultados del estudio en el que un aumento de la dosis de 8 Gy, administrado con técnicas de terapia de radiación altamente conformadas, que administran una dosis de manera muy localizada al tumor, y una dosis muy baja a los tejidos sanos circundantes. Esperamos que esto traiga consigo aún mejores resultados para estos niños”.

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[1] Un gray, o Gy, es una medida de la dosis de radiación, definida como la absorción de un joule de energía por kilogramo de tejido.

(ESTRO)