Barcelona, ​​España: La radioterapia con protones puede administrar un tratamiento más preciso al tumor a la vez que reduce la dosis impartida a los tejidos circundantes. Sin embargo, en los órganos móviles como el pulmón, la administración precisa de la dosis resulta más difícil. Ahora, los investigadores han conseguido realizar un modelo de movimiento respiratorio que permite medir de forma precisa haces de radiación estrechos en un tumor de prueba mediante la simulación del movimiento y de las propiedades físicas de la anatomía del tórax en un modelo. Este estudio se presenta hoy (lunes) en el Tercer Fórum ESTRO en Barcelona.

La Dra. Rosalind Perrin, del Centro de Terapia de Protones del Instituto Paul Scherrer (Villigen, Suiza) describirá en este congreso el método que ella y sus colaboradores han desarrollado para verificar la aplicación de la radioterapia con protones en el cáncer de pulmón mediante una técnica de administración llamada reescaneo, que ayuda a mitigar el efecto de movimiento, y para aplicarlo en los tratamientos de pacientes.

La Dra. Perrin y su equipo realizaron “experimentos que utilizaban un modelo de respiración avanzada del paciente, un sistema llamado ’maniquí  antropomórfico’, con dispositivos de medida integrados para medir con precisión la distribución de dosis. Encontramos que nuestra técnica de reescaneo funcionaba bien para reducir el efecto del movimiento en la dosis administrada al tumor para movimientos del tumor de hasta 1 centímetro”.

El modelo desarrollado por los investigadores se compone de una esfera que representa un tumor en movimiento dentro de un pulmón, envuelto por una caja torácica y capas de músculo y piel. El modelo se puede  programar para que se mueva con los patrones de respiración específicos de cada paciente. Se midió la dosis de radiación durante el movimiento, y los investigadores descubrieron que la técnica de reescaneo permitía la administración de una distribución de dosis clínicamente aceptable en el tumor y una dosis muy baja  en los tejidos circundantes.

La radioterapia con protones mediante escaneo es una técnica emergente en el tratamiento del cáncer: un haz de partículas estrecho, formado por  núcleos de hidrógeno acelerados, se escanea a través del tumor y administra la radiación de forma muy confinada a las células cancerosas. Debido a que los protones tienen una masa relativamente grande, el haz imparte la mayor parte de la dosis de radiación hacia el final de su trayectoria en el tejido, y por eso este tipo de radioterapia puede diseñarse para limitar la dosis a los tejidos circundantes. Además, un haz de protones solo penetra en el tejido hasta una determinada profundidad, que viene determinada por su energía. Así, en comparación con las técnicas de radioterapia convencionales, la radioterapia con protones permite administrar una dosis alta al tumor y reducir la dosis en otras zonas del paciente.

Sin embargo, para los tumores móviles en el hígado o el pulmón, el movimiento de los órganos y del tumor produce un deterioro en la distribución de dosis administrada, porque puede haber una discrepancia entre el momento en que se administra la radiación y la posición del tumor: es lo que se conoce como efecto “interplay”. Los investigadores del Instituto Paul Scherrer han trabajado para solucionar este problema mediante el desarrollo de un sistema innovador, y la tecnología requerida por estos métodos avanzados de “mitigación del movimiento” ya está operativa. La técnica de reescaneo implica escanear en varias ocasiones el tumor con el haz de protones.

En opinión de la Dra. Perrin, “esto hace que sea posible promediar la dosis impartida al tumor en movimiento, y también reducir el efecto del movimiento en la dosis administrada al mismo. Debido a la sensibilidad del pulmón a la radiación, así como la proximidad del corazón, el esófago y la médula espinal, en el cáncer de pulmón es particularmente importante mantener la dosis de radiación a los tejidos circundantes tan bajas como sea posible”

El siguiente reto para los investigadores es implementar la técnica en los hospitales, en beneficio de los pacientes, con el objetivo de mejorar la radioterapia al mismo tiempo que se reducen los efectos secundarios. Sin embargo, el coste económico sigue siendo un problema. “La relación coste-beneficio de la radioterapia con protones es un tema muy debatido entre los organismos y los sistemas de salud nacionales. Aunque si podemos demostrar a través de estudios clínicos aleatorizados que la terapia de protones es mejor para ciertos tipos de cáncer, esto puede influir en los políticos y los sistemas de salud para adoptar decisiones apropiadas. Esto resulta importante en particular para los tipos de cáncer que incorporan movimiento con un mal pronóstico, especialmente el cáncer de hígado en estadio avanzado y los cánceres de pulmón”, concluye la Dra. Perrin.

Al respecto, el profesor Philip Poortmans, presidente de ESTRO, ha comentado que: “la terapia de protones está atrayendo mucho la atención en el campo de la oncología, así como en la prensa. Este estudio señala muy acertadamente que todavía se debe realizar mucho trabajo antes de que su aplicación sea ampliamente aceptada para la mayoría de tumores al margen de los ensayos clínicos. Los investigadores se centraron en el reto del movimiento del tumor dentro del cuerpo del paciente, por ejemplo con un ciclo de respiración regular. La técnica de reescaneo que describen, que compensa el movimiento del tumor, promedia la dosis administrada, manteniendo la dosis a los tejidos circundantes sanos a un nivel bajo. El próximo reto será llevar esta novedosa técnica a la práctica clínica”.

(ESTRO)