Reconocidos mundialmente por ser ecosistemas que secuestran o fijan el carbono en el mar incorporándolo a los sedimentos que producen, ser el hábitat con numerosas especies con valor comercial y el espacio donde se reciclan nutrientes y se produce oxígeno que mantiene el balance de pH en el océano, los pastos marinos pueden sufrir severos daños como resultado de diversas actividades humanas, por lo que es urgente su protección.

México es un país que por su posición geográfica tiene especies de pastos marinos en sus costas del Pacífico y en el Golfo de México, explicó en entrevista la doctora Margarita Gallegos Martínez, investigadora del Departamento de Hidrobiología de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien desde hace varios años se dedica a la investigación sobre las plantas acuáticas, manglares y pantanos, y de manera más específica al estudio de los pastos marinos.

Las especies que habitan las costas del Pacífico son Costera marina, Phylluspadix scouleri, Phylluspadix torrejie y Alodule Wrightii, mientras que en el Golfo existen cinco especies Talassia Testudinum, Halodule Wrigutii, Syringodium liliforme, Halophila decipiens y Ruppia marítima.

Frecuentemente se confunden con las algas marinas pero “no tienen nada que ver”, dijo la también secretaria académica de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud; los pastos son angiospermas, mientras que las algas pertenecen a los grupos más ancestrales de las plantas marinas.

Los pastos representan comunidades muy importantes en la zona costera porque “su función es de protección”; son capaces de proteger mediante sus rizomas y sus hojas a una gran cantidad de sedimentos, con lo que evitan la erosión.

Al mismo tiempo son productores primarios porque sostienen a una gran cantidad de especies, como las pifitas que crecen sobre sus hojas, y sirven como alimento a diversas especies de peces, a los cuales la misma estructura de los pastos les proporcionan protección, alimentación y refugio.

Los pastos marinos son también área de crianza, anidamiento, desove y apareamiento de muchas especies como los camarones, ostiones, almejas, caballitos de mar, y muchas especies de importancia comercial, como el pepino de mar, “que desafortunadamente están siendo saqueadas de nuestras costas”.

A los pastos marinos también se les ha identificado como indicadores ecológicos ya que cuando las condiciones ecológicas cambian, ellos inmediatamente lo manifiestan, lo que permite entender y “darnos cuenta de lo que está sucediendo ahí”.

La investigadora de la UAM explicó que, como especialistas, durante muchos años se pidió apoyo a diversas instituciones con el fin de promover la protección e estos ecosistemas; sin embargo, los pastos marinos no estaban en las prioridades”.

Fue hasta que ocurrió en 2010 el derrame de la Plataforma Deepwater Horizon de nacionalidad británica, en el Golfo de México, que las autoridades de la Semarnat, del entonces Instituto Nacional de Ecología, así como de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), consideraron la importancia de profundizar en el estudio de las funciones de estos pastos.

Las autoridades nos invitaron a participar (a la UAM, la UNAM, el CICESE, el CINVESTAV, entre otras) en un proyecto denominado Estudio de Línea Base para responder y señalar ante los responsables del derrame, los niveles de afectación que tenían nuestras costas.

La UAM se ocupó del estudio de los sistemas costeros, particularmente de pastos marinos, en tanto que el resto de instituciones se dedicó a los estudios oceanográficos.

Lo que se tiene como primera línea de defensa de éstas son los pastos marinos, seguidos de los manglares y los arrecifes coralinos, explicó al doctora Gallegos Martínez, quien añadió que en ese momento “no sabíamos cuál era la extensión que ocupaban nuestros pastos, las especies que los habitan, así como las condiciones de su densidad y en general su estado de salud y a pesar de que se contaba con poco presupuesto, se logró evaluar su situación y “obtener un mapeo del Golfo hasta la Península de Holbox”.

El estudio realizado de 2011 a 2013 fue entregado al Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), implicó un análisis de la fauna macrobentónica, del tipo de sedimento en el que crece, otro sobre su capacidad fotosintética, y hoy se tiene información y datos sobre nutrientes en sedimentos, en agua, la cobertura y densidades de los pastos, su composición florística, la macrofauna que sostienen las epifitas (planta que crece sobre otro vegetal) y su nivel de salud desde el punto de vista fotosintético.

Ante el riesgo permanente al que están sujetas las costas de la zona, debido a derrames de hidrocarburos, así como los efectos cotidianos vinculados a los procesos de exploración, explotación y traslado de hidrocarburos, las autoridades (Conacyt y Sener) convocaron nuevamente a las instituciones con el fin de profundizar en los estudios sobre el Golfo y de los procesos que en él se realizan, lo que condujo a establecer un monitoreo permanente para determinar las áreas de mayor importancia desde distintos puntos de vista, entre ellos la biodiversidad y la vulnerabilidad.

Una de las áreas consideradas de las más importantes es la reserva natural llamada Los Petenes que se distribuye de la Ciudad de Campeche hasta los límites de Yucatán en Celestún, porque es el área más grande de pastos marinos. De acuerdo con este proyecto nos concentraremos en el área de la Laguna de Términos hasta Holbox y consistirá en un monitoreo que se realizará cuatro veces al año durante cuatro años.

En el presente año se estará en condiciones de determinar y analizar el contenido de algunos contaminantes presentes en los pastos, para lo cual se realizarán estudios toxicológicos,  con el apoyo del Laboratorio de Toxicología de la Unidad Iztapalapa.

La doctora Gallegos Martínez destacó por otra parte que los pastos no estaban en ninguna Norma Oficial Mexicana, debido al desconocimiento que existía respecto a su función y valor ecológico.

El vertido de aguas negras, la construcción de muelles, el dragado de las costas, la construcción de zonas habitacionales, entre otras actividades han afectado de manera importante estas comunidades, de tal forma que el parque arrecifal veracruzano, muy rico en pastos marinos en el pasado, prácticamente los ha perdido todos. Es así que Los Petenes en Campeche se convierten en el gran reservorio en el Golfo de México.

Su categorización como especies protegidas dentro de una NOM, dijo, permitirá que cualquier actividad de desarrollo en las costas donde los pastos crecen, tenga en cuenta “la categoría que nosotros ubicamos para estas especies”.

Se tienen ya todos los estudios de caracterización de las especies y sólo falta una reunión plenaria con las autoridades de Semarnat para formalizar su categorización dentro de la NOM ECOL 059-2010.

Explicó por último que el carbono secuestrado por los pastos marinos es relevante en el balance de CO2 y la desaparición de las praderas provoca que menos carbono sea removido de la atmósfera incrementando los efectos del cambio climático.

Sobre el tema de carbono azul (secuestro de carbono) tuvo lugar una reunión con especialistas de México, Estados Unidos y Canadá, del 12 al 14 de abril en Playa del Carmen, Campeche, en la cual la investigadora presentó los alcances del trabajo realizado en el Golfo de México, particularmente un estudio de caso en Campeche.

(UAM)