El rostro de San Nicolás, generado por los trabajos de Caroline Wilkinson

El rostro de San Nicolás, generado por los trabajos de Caroline Wilkinson


San Nicolás, el santo turco del siglo IV, en nada se parecía al Papá Noel o Santa Clos que hoy se conoce… Aunque sea quien le dio origen.

San Nicolás, el original, el primero, medía 1.68 metros (lo cual era alto para su época), tenía la piel morena, una barba blanca corta, una quijada cuadrada, una barbilla prominente, los ojos oscuros y una nariz achatada.

Su rostro, reconstruido, fue presentado el 13 de diciembre de 2004 por la antropóloga Caroline Wilkinson, de la Universidad de Manchester, en Inglaterra, luego de analizar los restos de este personaje, los cuales fueron exhumados de una cripta en Bari, Italia meridional, durante los trabajos de restauración a una iglesia en 1953.

Pero aún así, San Nicolás, un santo turco, nacido en Licia, probablemente hacia comienzos del siglo IV, sigue siendo el padre de la Navidad.

Cuando los restos fueron encontrados en 1953 el vaticano pidió al anatomista Luigi Martino, de la Universidad de Bari, analizar los restos, quien tomó miles de mediciones minuciosamente detalladas y fotografías de rayos X (Radiografía) del cráneo y otros huesos.

Después el profesor de patología forense de la Universidad de Bari, Francisco Introna, quien conocía los avances de la técnica de diagnóstico, consideró que la misma podría obtener mucho más de los datos recogidos en la década de 1950, ante lo cual contrató a la antropólogo experta facial, Caroline Wilkinson, para construir un modelo de la cabeza del santo con las medidas obtenidas.

Wilkinson, más acostumbrada a reconstruir rostros de víctimas de asesinatos, con estos datos retomó los trabajos utilizando las radiografías y las medidas para crear un modelo simulado en computadora de arcilla de la cabeza de San Nicolás. La arcilla virtual fue esculpida en la pantalla utilizando una herramienta especial que le permite a uno \’sentir\’ como se moldea la arcilla. \’En teoría se podría hacer lo mismo con la arcilla de verdad, pero es mucho más fácil, requiere mucho menos tiempo y es más confiable”, refirió

“Utilicé las radiografías de San Nicolás como plantillas para modelar el cráneo con arcilla de la computadora. Numerosas medidas craneométricas fueron empleadas para asegurar una exacta reproducción del cráneo. La cara fue producida usando un sistema facial virtual de la reconstrucción”, comentó Wilkinson cuando presentó el rostro obtenido de su trabajo.

Después de inferir el tamaño y forma de los músculos faciales, se fueron colocando estos en el cráneo virtual y se procedió a cubrirlos con una capa de \’piel\’.

Uno de los problemas que tuvo el equipo fue la reconstrucción de la nariz de San Nicolás, la cual estaba gravemente rota, \’debe haber sido un golpe muy fuerte porque son los huesos nasales entre los ojos los que están rotos\’, continuó Wilkinson.

“Utilicé las radiografías de San Nicolás como plantillas para modelar el cráneo con arcilla de la computadora. Numerosas medidas craneométricas fueron empleadas para asegurar una exacta reproducción del cráneo. La cara fue producida usando un sistema facial virtual de la reconstrucción” comentó Wilkinson cuando presentó el rostro obtenido de su trabajo.

A continuación, la imagen tridimensional fue enviada a Image Foundry Studios, profesionales en la producción de imágenes generadas por computadora para cine y televisión, quienes trabajaron la imagen en 3-D y en donde un artista digital le añadió detalles y colores al modelo. Esto le dio el tono griego mediterráneo de piel con colores oliva, ojos marrones y pelo gris; una barba ajustada blanca fue agregada luego de analizar las pinturas de líderes religiosos en íconos ortodoxos y concluir que era la moda del siglo cuarto.

El St. Nicholas Center apunta que “El resultado del proyecto fue la imagen de un hombre griego, que vivió en Asia Menor (parte del Imperio bizantino griego), que tenía alrededor de 60 años de edad, que media aproximadamente 1.68 metros de alto, que tenía una mandíbula pesada y la nariz rota”.

‘Es seguro que perdimos el nivel de detalle que uno tiene si trabaja con fotografías, pero creemos que es lo más cercano’ a cómo fue realmente el santo, dijo Wilkinson. Según la científica, San Nicolás tenía un rostro interesante, de aspecto masculino y una nariz chata que le daba personalidad, y muy distinto al Papá Noel que ella imaginaba en su infancia.

La imagen obtenida por este minucioso trabajo de computadora es muy lejana del viejo hombre blanco alegre rechoncho, de mejillas carnosas, ojos azules y traje rojo. “Si él estuviera vivo ahora su imagen sería la de un típico jugador de rugby” declaró el equipo de investigación, en su momento.

San Nicolás, con su historia, ya había generado una tradición para celebrar la Navidad, que se expandió por Europa y llegó a Holanda e Inglaterra, quienes la exportaron hacia América, donde adoptó otras características por la influencia comercial.

La bondad de San Nicolás, parte importante de la tradición de Navidad, viene de una historia de tres hijas en edad de casarse.

Al enterarse San Nicolás que la familia de estas tres jóvenes era pobre y el padre no tenía dote para casarlas, decidió arrojar por la ventana de la casa, durante tres noches consecutivas, una bolsa con monedas de oro.

El padre, ansioso por conocerlo, lo esperó, lo reconoció y lloró y al día siguiente difundió la bondad de Nicolás por todo el pueblo.

Con el tiempo su leyenda se extendió y adquirió el rasgo de un antiguo dios nórdico, bonachón, que cruza, al menos una vez por año, el cielo con un pequeño carro cargado de regalos.

Y hoy Santa Clos, en este proceso ¿evolutivo?, ¿degenerativo?, ¿imperialista? Es muy distinto del San Nicolás original.

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