Medusas- Foto Alexander Semenov

Medusas- Foto Alexander Semenov


Hablar del origen y evolución de la biodiversidad marina es referirse a la historia de la vida en la Tierra. Hace unos 3 mil 700 millones de años surgieron las primeras formas de vida en el ambiente acuático, que no eran océanos ni mares, sino algo que se conocía como la sopa primigenia; la vida en la Tierra inició en el agua, explicó el doctor Axayácatl Rocha Olivares, en la conferencia Origen y evolución de la biodiversidad marina, que se impartió en El Colegio Nacional.

 

“La mejor analogía que encuentro para explicar la evolución de la Tierra consiste en transformar los 4.5 miles de millones de años de existencia de nuestro planeta y comprimirlos en 24 horas, es decir, un día. Las primeras horas de este día cuando surgió la Tierra eran abominables, no había forma de que hubiera vida en el planeta y no fue hasta el equivalente a las 8 de la mañana terrestre en el que se empezaron a crear las células y cuando –se hipotetiza– que existió aquel organismo que dio origen a todas las células de los organismos sobrevivientes hasta ahora, que se le conoce como Last common universal ancestor (nuestro ancestro universal común), del que todos los organismos vivientes heredamos nuestra información genética.

 

“De ahí pasaron unas cuantas horas (en términos de millones de años, cerca de 500 mil), para que surgiera la fotosíntesis en estas bacterias primigenias y empezaran a generar oxígeno como resultado de esta interacción con la luz, lo cual cambió radicalmente la biogeoquímica de nuestro planeta. Primero, el oxígeno generado sirvió para oxidar mucha de la materia que estaba en su estado reducido para luego crear una atmósfera oxigenante como la que tenemos ahora”, dijo el investigador titular del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE).

 

Unos 2 mil millones de años más adelante, aparecieron los primeros organismos multicelulares, ya bien entrada la noche de lo que sería este día planetario. En este supuesto, los dinosaurios se extinguieron como a las 11:40 de la noche, relató Rocha Olivares.

 

“Los primeros homínidos que aparecieron en las sabanas africanas lo hicieron al faltar menos de un minuto antes de la media noche de este día planetario y nosotros los humanos aparecimos apenas unos cuatro segundos antes de la media noche, somos los bichos que aparecimos al final de la fiesta, pero lo trágico de la historia, si lo queremos ver así, es que en estos cuatro segundos de tiempo planetario los humanos hemos alterado radicalmente el planeta, hemos cambiado el clima con nuestras acciones y hemos construido suficientes armas nucleares para aniquilar la vida que ha surgido en todo este tiempo”, lamentó el coordinador del departamento de Oceanografía Biológica del CICESE.

 

Entre los métodos que se utilizan para estudiar la vida  paleontológicamente, se encuentra el estudio de fósiles, que registra una serie de procesos evolutivos. Otro consiste en utilizar organismos de ciclos de vida más rápidos, como bacterias y virus que han sido modelos que han permitido avanzar mucho en el estudio evolutivo.

 

Independientemente del modelo, los biólogos evolutivos hacen uso de la biología molecular en donde se guarda información filogenética sobre los procesos evolutivos de los organismos.

 

Hace 17 años inició labores el Laboratorio de Ecología Molecular en el CICESE, para resolver problemas ecológicos y evolutivos de organismos marinos utilizando herramientas moleculares, como una forma de acceder a la información evolutiva de estos organismos.

 

“En este momento se trabaja en cuatro proyectos en este laboratorio de Primer Mundo que tienen que ver con diversidad marina pero desde  diferentes perspectivas, el primero tiene que ver con la meiofauna del mar profundo del Golfo de México, el segundo con la conectividad arrecifal en el Pacífico mexicano, el tercero con la filogeografía de rayas en el noroeste de México y el cuarto con microbiota de especies de abulones”, concluyó el doctor Axayácatl Rocha.