Donald Trump y China- GREG BAKER/AFP/Getty Images

Donald Trump y China- GREG BAKER/AFP/Getty Images


La llegada de Donald Trump al gobierno de la Unión Americana no es “un rayo en el cielo sereno”, sino corolario de un giro a la derecha dirigido a contrarrestar los pesos y contrapesos construidos a lo largo de muchos años en la economía norteamericana, coincidieron en señalar especialistas participantes en la mesa redonda Estados Unidos y la economía mundial durante el gobierno de Trump, en la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

 

El doctor Gregorio Vidal Bonifaz, investigador del Departamento de Economía de esa sede académica, indicó que si se ha aprendido de la historia se reconocerá que en la crisis de los años 30 del siglo pasado, la oligarquía financiera europea estuvo inclinada por el fascismo y fue beneficiada por las políticas de Hitler.

 

Hoy en el vecino país del norte la clase en el poder optó por Trump, aunque “en efecto no asumieron la de Clinton que tampoco era sumamente distante”, subrayó. El enemigo para ellos no es China en general, sino la nueva supremacía financiera china que se encuentra en gestación, expuso el académico.

 

El economista aseveró que para muchos es “sorprendente” el tránsito de esa nación oriental del socialismo al capitalismo y dijo que pronto “veremos este movimiento en sus formas más desarrolladas”, entre ellas profundas reformas monopólico-financieras, así como la construcción de un capital trasnacional de cierta significación “que ya está disputando los espacios con Estados Unidos”.

 

En este contexto Japón se ha convertido en la comparsa del gobierno estadounidense y justo es uno de los temas clave en la modificación de las relaciones de fuerza que están en el fondo de varias propuestas del presidente Donald Trump, ya que para enfrentar a China necesita al país del sol naciente.

 

El investigador sostuvo que la llegada del magnate neoyorquino es resultado de una propuesta de segmentos importantes de la clase dominante financiera, para replantear las condiciones en que pueden mantener su superioridad, así como defender y acrecentar las formas en que obtienen sus beneficios. Este replanteamiento, añadió, tiene su punto de partida en una derechización de los partidos políticos en esa nación.

 

Los pocos controles que se habían impuesto a Wall Street, que estuvo en el centro de la crisis 2008-2009 “ya están desmontándose”, los mercados financieros y su carácter profundamente oligopólico a nivel global seguirán funcionando sin ninguna restricción, advirtió.

 

Vidal Bonifaz insistió en que la oligarquía financiera vota por el fascismo y “creo que es imprescindible aclarar este proceso y que a nivel mundial empecemos a reflexionar para evitar el huevo de serpiente” que está gestándose.

 

El doctor Alejandro Álvarez Béjar, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), refirió que desde el ataque a las torres gemelas en 2001 se registra un giro a la derecha en la política doméstica del vecino país del norte, lo que ha tenido fuertes implicaciones como el despliegue del acta patriota para modificar el funcionamiento interno y colocar especialmente a los migrantes como figuras disruptivas asociadas al terrorismo.

 

Estos cambios produjeron, en el caso de México, su ingreso en la órbita de seguridad de América del Norte, con muchos compromisos, entre ellos la declaración de la guerra contra las drogas y su saldo “brutal”, no sólo en términos de muertos y desaparecidos, sino de constantes desplazamientos de personas a causa de la violencia, desde distintos rincones del país.

 

La llegada de Trump en este contexto es el corolario de un giro a la derecha de ese gobierno “dirigido a contrarrestar los pesos y contrapesos que se han construido en la economía de ese país”, pues en su gabinete está incluido un equipo “extraordinariamente influyente” en todos los aspectos de la vida interna y los intereses externos de esa nación.

 

Para el grupo estadounidense en el poder el margen de maniobra político para impulsar su proyecto neoliberal interna y externamente se había reducido, por lo que al llegar a la administración, ya no necesitan intermediaciones para desplegar un programa “crudo” orientado a la defensa de sus intereses, lo que implica “un cambio fundamental” en ese país, pues “lo que tenemos enfrente es un discurso autoritario, prepotente y manipulador”.

 

En Estados Unidos ha existido una tradición populista, sólo que hoy está cargada a la derecha y busca modificar su papel, comenzando por las reformas internas con base en decretos ejecutorios.

 

Ello es notable, porque lo están haciendo también gobiernos como los de Polonia, Hungría, Argentina y representa “la fase superior de la aplicación de las políticas neoliberales, pasando por encima de acuerdos parlamentarios, pero guardando el consenso conservador”.

 

Algunos han visto en las medidas proteccionistas y nacionalistas de la Unión Americana el fin de la globalización; sin embargo “nada tiene que ver con eso”, por el contrario, el proceso continúa su curso “si atendemos el hecho de que los grandes capitales se siguen centralizando, decantando, depurando y teniendo una influencia cada vez más global”.

 

Con respecto al rechazo de Trump de continuar con el Tratado de Libre Comercio (TLC), afirmó que el presidente estadounidense parte de supuestos falsos, porque no es verdad que México haya robado inversiones ni empleos. “Esa es una verdad que construyó Estados Unidos”.

 

México no fue “ni remotamente” beneficiario del TLC, porque, en términos de empleo, los salarios son los más bajos, “tenemos contratos colectivos disminuidos, prestaciones eliminadas y el trabajo más intenso”, además de que por la misma productividad los trabajadores reciben una décima parte de lo que se gana en el vecino país del norte.

 

Con el TLC Estados Unidos pretendió frenar a China en su expansión en la economía mundial usando a México y a la mano de obra mexicana; sin embargo, la nación oriental “se metió hasta la cocina” y por eso hoy el tratado ya no les interesa.