José Sixto Álvarez, Fray Mocho

José Sixto Álvarez, Fray Mocho


José Sixto Álvarez, “Fray Mocho”, literato costumbrista argentino, nació en Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina, el 26 de agosto de 1858.

En 1882, publicó su primer libro: “Esmeralda”, que era una recopilación de cuentos; y posteriormente, en 1887 volcó su experiencia como policía, comisario de investigaciones y cronista policial con: “Vida de los ladrones célebres de Buenos Aires y sus maneras de robar”; presentó su colección de fotografías y datos sobre delincuentes famosos bajo el título de: “Galería de ladrones de la capital (1880-1887)” y bajo el seudónimo de Fabio Carrizo en 1897 escribió: “Memorias de un vigilante”.

En 1897, publicó: “Un viaje al país de los matreros” donde emerge plenamente su entrerranía; también evidencia su faceta de porteño por adopción en sus cuentos de Fray Mocho y su sensibilidad nacional en el fantasioso: “En el Mar Austral”; en estas producciones sociológicas literarias aparece su pluma sutil y penetrante, su sensibilidad nacional, que reflejan un testimonio crítico de una sociedad porteña atilingada, ridícula y afrancesada, producciones todas que conforman unas verdaderas lecciones de sociología argentina y con una copiosa riqueza filológica.

En 1893, dirigió una de las más célebres revistas argentinas: “Caras y Caretas”, pionera del humor político y de gran impacto social y periodístico. En 1906 ésta publicación, con motivo del tercer aniversario de su muerte, recogió sus colaboraciones periodísticas bajo el título de: “Cuentos de Fray Mocho”

Álvarez además de su famoso seudónimo “Fray Mocho”, también firmó sus producciones como: “Fabio Carrizo”, “Nemesio Machuca” y “Stick”.

Fray Mocho falleció el 23 de agosto de 1903, tres días antes de cumplir 45 años. Una enfermedad que le venía trayendo problemas de años, quizás fue la causa del deceso. Él dijo: «No he ofendido a nadie ni a nada, porque no quise dañar y porque tengo un corazón puro» (como testamentó en la edición de En el mar Austral).

Sus últimas palabras fueron “Muero peleando”. Su revista por antonomasia le sobrevivió hasta 1941.

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