Stanford Moore

Stanford Moore


Stanford Moore, nació el 4 de septiembre de 1913 en Chicago, Estados Unidos, y falleció el 23 de agosto de 1982 en Nueva York.

En 1939 Moore llegó al Instituto Rockefeller de Investigación Médica de Nueva York para dirigir un latoratorio, junto con Max Bergmann, recién llegado de Alemania, pero tras casi tres años, tuvo que interrumpir su investigación debido a la Segunda Guerra Mundial. En un principio fue destinado a Washington como oficial administrativo para proyectos químicos industriales y académicos de la Oficina de Desarrollo de la Investigación Científica. En el final de la guerra estaba destinado en la Sección de Investigación Operacional dependiente del Cuartel General de las Fuerzas Armadas de los EE.UU. en el Océano Pacífico (Hawai).

Después de la guerra, la situación en el Instituto Rockefeller había cambiado. Max Bergmann había muerto en 1944, pero el director del Instituto, Herbert Gasser, les ofreció a Moore y William Howard Stain un espacio modesto para continuar sus investigaciones o abrir otras nuevas.

A partir de 1945 trabajaron activamente en sus investigaciones sobre la estructura de la ribonucleasa, en las cuales les ayudó en gran medida su método de análisis de aminoácidos mediante una columna cromatográfica de separación cuantitativa. Ambos bioquímicos idearon y perfeccionaron un analizador automático de aminoácidos, indispensable hoy en día en el estudio de las proteínas y que permitieron medir la actividad catalítica de las enzimas.

En 1972 ambos bioquímicos fueron galardonados con el premio Nobel de Química, conjuntamente con Christian B. Anfinsen, por sus trabajos sobre la relación entre la estructura química y la actividad catalítica del núcleo de las moléculas de la ribonucleasa.

Stanford Moore falleció en Nueva York, a la edad de 68 años. El cadáver de Moore fue hallado en su domicilio de Manhattan. Luego de encontrarlo, la policía informó que había descubierto una carta en la que el científico anunciaba su intención de suicidarse, pero no se conocen con certeza las causas exactas de la muerte del bioquímico.

Sufría, según un portavoz de la Universidad Rockefeller donde trabajaba, una extraña enfermedad de la médula espinal.

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