Edward L. Gibson

Edward L. Gibson


David Sandoval Rodríguez

Al recibir la Medalla al Mérito Universidad Veracruzana (UV) en la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) 2017, Edward L. Gibson señaló que aún cuando se tiene una transición política trunca en México, la creación del actual Instituto Nacional Electoral (INE), como institución para monitorear y fiscalizar elecciones locales, no tiene paralelos en ningún país del hemisferio occidental.

“El establecimiento, monitoreo y garantía de los derechos nacionales en el terreno electoral y subnacional es una invención mexicana que ahora se empieza a copiar y ojalá suceda en Estados Unidos, donde los monitoreos de las elecciones locales están a cargo de miembros de partidos políticos con intereses profundos de que gane su partido”, precisó.

El académico y jefe del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Northwestern en Illinois, dictó la conferencia magistral “Democracia y federalismo en Estados Unidos y América Latina”.

Dijo que esta situación convierte al municipio urbano en México como una arena fundamental en la democratización de los derechos y ha tenido como resultado que se convierta en la punta de lanzamiento por la conquista de la política estatal.

Sin embargo los estados de nuestro país carecen de los recursos legales antidemocráticos que el federalismo norteamericano le dio a sus estados.

“Sabemos lo difícil y también lo pútrida que puede ser la política local en México, pero también hay que reconocer algo fundamental, que el autoritarismo estatal se mantiene a través de mecanismos informales e ilegales y esto provoca una vulnerabilidad en los dirigentes autoritarios, no tienen el escudo de la protección legal que tienen sus contrapartes en muchos estados norteamericanos”, abundó.

En los Estados Unidos hoy en día es posible limitar el derecho de voto a millones de personas sin interferencia nacional por las distintas leyes que cada entidad promulga con relación a las elecciones.

Ejemplificó esto con el hecho de que en Texas seis millones de ex convictos no tienen derecho a voto pero si cambian su lugar de residencia a Nuevo México, pueden hacerlo, y si se considera que la mayoría de los liberados son afroamericanos o descendientes de inmigrantes latinoamericanos, este hecho adquiere otra dimensión.

“Por lo menos estas reformas convirtieron al federalismo mexicano en una espada potencial para la democratización local y el desafío actual es no permitir que los dirigentes locales aíslen el conflicto.”

Al nacionalizar un conflicto es posible traer la luz del escrutinio nacional e internacional al contexto local y también aprovechar las leyes nacionales “que no se respetan en este nivel, pero que rigen formalmente y poder así integrar a las fuerzas democratizadoras nacionales en los conflictos locales”.

Advirtió que el principio que señala que una persona equivale a un voto, es el más exaltado y adorado de la teoría democrática, “pero es el principio más violado por la práctica democrática y se ve en el diseño de nuestros sistemas políticos”.

En Estados Unidos la violación del principio “una persona, un voto” ocurre a través de mecanismos legales para “privar a números masivos de ciudadanos sobre el derecho a votar o del acceso a votar, pero no es casualidad que en los estados donde preferirían que no vote la clase baja o las minorías étnicas es donde existen estas leyes”.

Gibson concluyó que la democracia es un ideal que no se encuentra en la realidad, “es imposible de alcanzar, pero es la búsqueda, es la lucha por la expansión de derechos e igualdad ciudadana la que va a enriquecer nuestras vidas políticas”.