Astrónomos chilenos captan el chorro energético de una estrella en formación. FOTO: UCHILE

Astrónomos chilenos captan el chorro energético de una estrella en formación.


Un equipo internacional de científicos liderados por astrofísicos de la Universidad de Chile, detectó el movimiento de un chorro de gas caliente y polvo asociado a la última etapa de formación de una estrella masiva. Los resultados fueron publicados en la última edición de la revista The Astrophysical Journal.

El “jet” -chorro de gas caliente y polvo- fue detectado por un equipo internacional de científicos en la estrella G345, ubicada en la Constelación del Escorpión, que tiene una masa 15 veces superior a la de nuestro Sol. El trabajo tomó aproximadamente un año desde que se observaron los datos hasta la publicación de los resultados.

Para Andrés Guzmán, autor principal del estudio e investigador postdoctoral del Departamento de Astronomía (DAS) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, “los datos obtenidos apuntan a que este jet emana desde una región cargada eléctricamente (ionizada) y que se encuentran a altísimas temperaturas”.

“Antes era una idea más o menos generalizada que estrellas masivas que estaban terminando su formación no podían presentar estos chorros, ya que se pensaba que estos habrían sido destruidos por la radiación de la estrella. Nuestro descubrimiento demuestra que no es así”, explicó el también investigador Fondecyt.

La importancia del descubrimiento reside en que “al analizar este tipo de fuentes se avanza en la comprensión de cómo las estrellas de alta masa adquieren el material que las forma. Para estrellas incluso más masivas, de 30 a 100 masas solares, más de la mitad de su masa esperamos que sea adquirida en condiciones parecidas a las que observamos en G345. Adicionalmente, determinamos la velocidad de este jet, que bordea los 600 kilómetros por segundo, lo que implica que éste tiene que ser producido muy cerca de la estrella”, detalló Guzmán.

Dentro del equipo científico de la investigación participaron también Guido Garay, astrónomo U. de Chile e investigador del Centro de Astrofísica CATA; Catherine Dougados, astrónomo asociada a la UMI-FCA U. de Chile; Luis Felipe Rodríguez del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la Universidad Nacional de México y Yanett Contreras, de la Universidad de Leiden, Holanda.

Los datos fueron recolectados en el Australia Telescope Compact Array.

El equipo científico continuará esta línea de trabajo ya que lograron la aceptación de una propuesta en el Ciclo 4 del Observatorio ALMA, donde planean estudiar el disco de acreción de esta estrella.