Grasa como residuo contaminante


Académicos y alumnos de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la Universidad Veracruzana (UV), campus Orizaba, obtuvieron biodiésel y glicerina, de la conversión de la grasa animal, en un procedimiento que se espera tenga impacto social, ambiental y económico.
Eduardo Hernández Aguilar, profesor investigador de la FCQ y uno de los realizadores de este estudio iniciado hace seis años, dio a conocer que la inquietud de uno de sus alumnos –quien es propietario de un negocio de carnitas– por saber el uso que debía dar a los desechos o grasas y no arrojarlos al drenaje, los llevó a desarrollar este proyecto y a encontrar una solución favorable, pues cuando la grasa o manteca entra en contacto con proteínas y carbohidratos, además de solidificarse, las absorbe y se contamina.

La grasa animal, actualmente es reutilizada en muchos restaurantes, aun cuando se han encontrado altos contenidos de compuestos oxidantes y cancerígenos. Ante esto empezaron a buscar otras alternativas; sin embargo, en la literatura no hallaron nada para el tratamiento de estos residuos. Lo más cercano a ello fue el procedimiento aplicado en aceites con Omega 3, para obtener un mayor grado de pureza.

Con el fin de separar esta consistencia, facilitar su manejo y evitar la contaminación, aplicaron bicarbonato de sodio y algunos otros ácidos, con lo cual obtuvieron biodiésel y glicerina, que se obtienen a partir de lípidos naturales como aceites vegetales o grasas animales mediante procesos industriales, y se aplican en la  preparación de sustitutos totales o parciales del petrodiésel o gasóleo.

El procedimiento que considiguieron fue registrado hace tres años ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), con el fin de obtener el título de la patente.

El investigador resaltó el alto impacto que generará este procedimiento a nivel ambiental, económico y social, pues está comprobado que un kilogramo de grasa o aceite contamina 20 mil litros de agua, de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana NOM-068-ECOL-1994.

Por otra parte, señaló que ha tenido contacto con una planta de procesamiento de aves, la cual tiene una producción semanal de mil litros de grasa residual. En caso de que les interese desarrollar esta idea, obtendrían beneficios económicos ya que la grasa la convertirían en biodiesel.

“Economizarían en los recursos destinados a sus unidades de transporte, además de que la glicerina también puede ser empleada como aditivo en suplementos alimenticios de animales.”

Así, de ser un desecho la grasa, al procesarla se tendrán dos productos más en la cadena de valor de esa empresa, destacó.

Tras descubrir que estos procesos pueden ser aplicados dentro de la ingeniería ambiental, Eduardo Hernández Aguilar, quien tiene 10 años de antigüedad laboral y tres como investigador, comentó que muchos estudiantes se han sumado al proyecto, además de productores de manteca residual y usuarios potenciales de esa tecnología.

Informó que hace tres años, gracias al respaldo de la Dirección General de Vinculación, pudieron solicitar el registro y certificado de la patente ante el IMPI.

Para ello, participaron en cursos y talleres sobre la redacción de patentes y para saber qué invenciones son o no patentables.
Dijo que dentro de la FCQ de Orizaba, es la primera solicitud que se tiene. En ese sentido reconoció la labor de la DGV, de fomentar la difusión y protección de estas creaciones, así como darlas a conocer en el mercado.

Actualmente son los alumnos quienes se encargan de acudir a la empresa avícola a recoger una muestra de aproximadamente 20 litros de grasa y trasladarla al laboratorio de la FCQ, con el propósito de iniciar el experimento.

Compartió que otras empresas también tienen gran interés por poner en marcha este proyecto, ya que lo ven como una oportunidad de eliminar un residuo y convertirlo en un ingreso económico extra.

Precisó que el procedimiento a gran escala requeriría de un reactor de alrededor de dos mil litros, con un sistema de calentamiento, agitación, cargas, descargas y sensores.

Hernández Aguilar subrayó que a partir de esta invención, en la que intervino José Ángel Cobos Murcia, ex catedrático de la UV, visualiza un cambio de estructura al interior de esta entidad académica, pues otras universidades incluso viven de sus patentes.
Uno de sus sueños, compartió, sería llegar a explotar los procesos desarrollados y con eso mejorar el equipamiento del laboratorio e imagen de la Facultad.