En México se ha instrumentado la política de reducir la producción diaria de petróleo, lo que  implica una disminución en los ingresos presupuestarios y que la balanza comercial se haya inclinado más a la importación de hidrocarburos, señaló el maestro Miguel Ángel Barrios, del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En la conferencia Petróleo y economía refirió que en los últimos cinco años la tendencia de las importaciones de crudo ha mantenido un volumen similar. Sin embargo resaltó que la producción de hidrocarburos así como la extracción y el volumen de exportaciones de crudo disminuyó considerablemente.

Como parte del programa La Metro en el Metro: un paseo por el conocimiento, el especialista dijo que esta situación representa un  foco de alarma, ya que se calcula que 40 por ciento del presupuesto federal se obtiene del petróleo.

Desde hace 100 años México produce crudo y se ha colocado como uno de los países más importantes en el sector energético, aunque no al nivel de Venezuela, Arabia Saudita o Estados Unidos.

Asimismo, detalló que la mezcla mexicana no es la más pura, lo cual se mide por el nivel de azufre que contiene, y que posee tres tipos: el Istmo, el Maya y el Olmeca. Además, dijo que su costo de extracción se encuentra entre las más caras del mundo, ya que deben hacerse grandes excavaciones y exploraciones en aguas profundas.

El académico de la Unidad Azcapotzalco de la UAM indicó que a esta problemática se agrega la inexistencia de una industria petroquímica nacional, pues solo se producen insumos relativamente baratos debido a su calidad, lo cual nos coloca a merced del precio internacional del petróleo, y éste determina la configuración de las finanzas públicas en México.

En la actividad organizada por la Coordinación General de Difusión de la UAM, mediante el programa Comunicación de la Ciencia, recordó que Petróleos Mexicanos (PEMEX) al ser una empresa paraestatal es administrada por el sector público a través del ejercicio presupuestal, situación que cambiará con la reciente reforma aprobada por el gobierno federal.

A través de un esquema de concesiones, en el cual empresas de carácter privado podrán participar en la producción o distribución del petróleo, el Estado se verá obligado a dividir las ganancias de la producción petrolera con otros actores que ingresarán al país, entre ellas la Royal Dutch Shell, Exxon Mobil y otras empresas  de origen chino interesadas en obtener una de esas concesiones.

(UAM)