Barcelona, España: El primer gran estudio internacional en cáncer de cérvix que investiga los efectos secundarios tardíos derivados de la combinación de dos formas de braquiterapia ha demostrado con éxito que esta técnica permite irradiar el tumor con dosis más altas sin que se incremente el número de complicaciones asociadas al tratamiento.

La braquiterapia es un tipo de radioterapia interna que consiste en la colocación de unas fuentes radioactivas cerca del tumor o en su interior. En muchas ocasiones se realiza una tomografía axial computerizada (TAC) o una resonancia magnética para determinar exactamente la localización del tumor y así administrar la irradiación de forma muy precisa. Es lo que se conoce como braquiterapia guiada por la imagen (IGBT en sus siglas en inglés). En la braquiterapia endocavitaria el aplicador radioactivo se introduce en el útero y en la vagina, mientras que en la braquiterapia intersticial se  insertan las agujas directamente en el tumor para administrar la radiación.

En una de las presentaciones en el Tercer Fórum ESTRO en Barcelona que tendrá lugar el sábado, el Dr Lars Fokdal ,consultor del Hospital Universitario de Aarhus (Dinamarca), explicará que: “la braquiterapia guiada por imagen ha modificado considerablemente el tratamiento del cáncer de cérvix. La adaptación de la dosis y la combinación de la braquiterapia endocavitaria e intersticial nos están permitiendo administrar una irradiación de alta precisión que se adapta al volumen tumoral, sin afectar otros órganos.  Sin embargo, a pesar de que muchos centros utilizan la braquiterapia endocavitaria e intersticial combinada, se sigue pensando que esta técnica podría asociarse a un aumento del riesgo de efectos secundarios adversos a los 3 o más meses de  haber finalizado el tratamiento.

El Dr. Fokdal y sus colaboradores de  Austria, Francia, Reino Unido, Eslovenia, Países Bajos e Irlanda seleccionaron para su estudio a 731 mujeres con cáncer de cérvix con afectación de los tejidos circundantes (localmente avanzado) para participar en el estudio “retroEMBRACE”, un estudio con recogida de datos retrospectiva de casi 800 mujeres de 12 países diferentes, tratadas con braquiterapia guiada por la imagen. Los investigadores analizaron los datos de un grupo de 300 pacientes de instituciones que utilizaron sistemáticamente braquiterapia endocavitaria  e intersticial en más de un 20% de los casos y un grupo de 310 pacientes de instituciones en las que habitualmente utilizan braquiterapia endocavitaria, exclusivamente.

“Hemos observado que la combinación de braquiterapia endocavitaria e intersticial permite la administración de dosis más altas en el tumor sin  aumentar las dosis  en la  vejiga y el recto. Esto significa que existen más posibilidades de curar el cáncer sin que aumente  el  riesgo de aparición de  efectos secundarios adversos severos a los 3 o más meses del tratamiento”, según el conferenciante, para quien “estos resultados muestran que la braquiterapia endocavitaria e intersticial combinada es unbuen tratamiento y a partir de ahora debe  considerarse  como el tratamiento de referencia del cáncer de cérvix.

Los problemas (la morbilidad) causados por la radioterapia en el tratamiento del cáncer de cérvix incluyen disfunciones de la vejiga y el recto; en raros casos incluyen un estrechamiento, pérdidade la elasticidad o sequedad de la vagina o del recto (conocido como estenosis) o bien agujeros  en la pared de la vagina, recto o  vejiga (fístulas). Estos problemas se gradúan entre 0 cuando no existen y 5 cuando se asocian con la muerte del paciente.

Tras una mediana de seguimiento de 40 meses, con un rango de 3 a 163 meses, los investigadores no encontraron diferencias significativas en el número de pacientes con morbilidad tardía vesical, gastrointestinal o vaginal grado 2-5 cuando compararon los dos grupos de pacientes.

De las pacientes con mayor probabilidad de ser tratados con braquiterapia combinada, el 66% (frente a un 52% en el otro grupo) recibieron braquiterapia de alta tasa y el 47% frente a un 4% recibieron el tratamiento combinado. Además, un 97% (frente a un 66%) de estas pacientes se beneficiaron de la utilización de la  resonancia magnética para la planificación de las dosis de radioterapia. Comparativamente con el grupo con menor probabilidad de ser tratadas con la terapia combinada, la dosis en el grupo combinado cubrió un área mayor del tumor, y al menos 90% de los tumores recibieron una dosis 9 Gy superior que en el grupo sin terapia combinada. Este aumento de dosis en el tumor no comportó dosis superiores de radioterapia en el recto y la dosis promedio de la vejiga fue 4 Gy menor.

El profesor Philip Poortmans, presidente de ESTRO, comenta al respecto de este estudio que: “el Dr. Fokdal y sus colaboradores han puesto de manifiesto otra vez que la estrecha e intensa colaboración entre departamentos de radioterapia de alto nivel en varios países contribuye a ampliar nuestro conocimiento sobre cómo continuar mejorando los resultados en nuestros pacientes. Este estudio específico de la red EMBRACE muestra cómo pueden obtenerse los mejores resultados con el uso  apropiado del desarrollo tecnológico más reciente en el campo de la braquiterapia. Ahora, el siguiente paso es enseñar estas técnicas optimizadas al resto de nuestros colegas que tratan cáncer de cérvix localmente avanzado pero que todavía no aplican técnicas intersticiales en combinación con las endocavitarias”.

(ESTRO)