Por sus amplios conocimientos e intereses, así como su compromiso con la enseñanza, Roberto Bravo Garzón puede ser nombrado un “hombre del Renacimiento”, coincidieron los participantes en el homenaje a quien fuera rector de la Universidad Veracruzana (UV) de 1973 a 1981 y director fundador de la Facultad de Economía.

En la mesa redonda titulada “Academia”, los académicos e investigadores Luz Angélica Gutiérrez Bonilla, Rafael Arias Hernández y Raúl Cortés García, relataron algunas anécdotas que compartieron con el ex Rector, recordado a un año de su fallecimiento.

Arturo Bocardo Valle, director de la Facultad, fungió como moderador en el evento realizado el viernes 24 de mayo en el auditorio de dicha entidad académica, el cual tuvo como invitada especial a la profesora jubilada Flora Velázquez Ortiz y entre los asistentes a las hijas del doctor Bravo Garzóny al rector Raúl Arias Lovillo.

En principio, Raúl Cortés, colaborador y académico de Economía, calificó al homenajeado como un gran humanista, poseedor de conocimientos que le permitieron una visión amplia, así como una vasta comprensión de la cultura.

Cortés García lo definió como “un hombre del Renacimiento, comprometido con un desarrollo justo y equilibrado”, promoviendo el acceso a la educación a un mayor número de veracruzanos.

El último de sus logros en su gran legado fue la creación y operación del Centro Virtual de Investigación Multidisciplinaria, que se convertiría, en el rectorado de Arias Lovillo, en el Instituto de Investigaciones Multidisciplinarias, apuntó.

En su participación, Luz Angélica Gutiérrez, académica del Instituto de Investigaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales, comentó sus vivencias como alumna de Bravo Garzón en la Facultad y posteriormente como colaboradora durante su rectorado.

Destacó que durante su dirigencia de la Facultad se creó la Maestría en Desarrollo Regional de América Latina; posteriormente su capacidad de visión y de dirección llevó a la descentralización de la UV.

Finalmente, Rafael Arias, académico de Economía, se refirió a Bravo Garzón como un singular promotor cultural y científico, a quien calificó de “respetable y honorable servidor público” que hacía gala de una erudición, congruencia y pensamiento crítico siempre con modestia.

El docente calificó al rememorado como “un ejemplo de infatigable esfuerzo y dador de esperanza, basado en la posibilidad de lograr la rectitud de la existencia individual y continuar la interminable construcción de un mundo mejor, no en esperar resignado”.

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