Un consorcio integrado por investigadores, programadores de software y organismos de normalización de la Unión Europea está creando un nuevo ecosistema empresarial que permita explotar el potencial del Internet de las cosas para todo tipo de usuarios, desde compradores hasta usuarios de automóvil, pasando por veraneantes y aficionados a los deportes.

Los socios del proyecto COMPOSE han creado una plataforma en la nube informática que ayuda a los programadores a abrirse camino con paso firme en el Internet de las cosas, un entorno en expansión y, a menudo, caótico. Su cometido es muy sencillo: permitir que los programadores creen aplicaciones que presten a los usuarios servicios basados en Internet y que pongan esas aplicaciones en el mercado con rapidez, ya sean aplicaciones de compras, sistemas de información del tráfico o aplicaciones domésticas para controlar, por ejemplo, el consumo eléctrico y de agua.

«Proporcionamos a los programadores un recurso integral que les permite diseñar e implementar fácilmente sus aplicaciones para el Internet de las cosas; les damos bloques de construcción para que creen sus aplicaciones soñadas», explica el coordinador del proyecto, Benny Mandler, del departamento de investigación de IBM en Haifa, Israel. «Confiamos en que abrir las puertas de este universo a programadores más modestos traiga consigo un incremento de la innovación».

Con este fin, COMPOSE (Collaborative Open Market to Place Objects at your SErvice) ha desarrollado y actualizado bibliotecas de software que se pueden descargar de forma gratuita desde su repositorio de código fuente abierto, GitHub, el mayor recurso de código abierto del mundo. El proyecto incorpora continuamente nuevos elementos a GitHub para que los usuarios puedan adquirir en este repositorio «objetos» o módulos inteligentes de COMPOSE.

De este modo, pueden combinarlos para crear sus propias aplicaciones de forma rápida y sencilla. Se evita así tener que construir una aplicación desde cero y se ahorra tiempo y dinero durante el desarrollo al aprovechar bloques básicos que otros programadores desarrollaron antes y que compartieron a través del proyecto COMPOSE.

Comportamiento de los compradores, uso compartido de coches y esquiadores contentos

COMPOSE alberga actualmente tres proyectos piloto. En uno de ellos participa la empresa emergente U-Hopper, distinguida con varios premios por su plataforma de análisis para el comercio minorista, RetailerIN, basada en COMPOSE. Esta solución se encuentra actualmente en fase de pruebas en el supermercado SAIT-COOP de Trento, Italia. Se realiza un seguimiento de los carritos y las cestas de los compradores para elaborar un mapa térmico de los lugares del establecimiento donde los clientes pasan más tiempo. Desde su despacho, el encargado de la tienda puede controlar la eficacia de los expositores y de las campañas, así como las colas que se forman en las distintas cajas, para cambiar las estrategias del supermercado según las necesidades.

El segundo proyecto piloto está dirigido a la práctica de compartir coche entre unos setecientos cincuenta empleados y estudiantes de la Universidad de Tarragona, en España. La aplicación se sirve de las redes sociales para promover esta práctica a través de la reserva de plazas en el aparcamiento de la universidad; de este modo se reduce el número de vehículos que se desplazan a este centro académico todos los días.

El tercer proyecto piloto discurre en una estación de esquí de Trentino, en Italia. Los esquiadores reciben información sobre las condiciones de la nieve y del tiempo en sus smartphones desde una red de estaciones meteorológicas. Esta aplicación, Go2Ski, también sirve para que los amigos se reúnan y compartan fotos e incluso informa de la longitud de las colas para acceder a los remontes. Pero la utilidad de esta aplicación no desaparece con el buen tiempo. Cuando la nieve se derrite, la misma red de meteorología ofrece información para practicar deportes propios de temperaturas más cálidas, como el ciclismo.

Creación de una comunidad de programadores

El objetivo esencial de COMPOSE es conectar a los programadores con empresas y consumidores de una forma estandarizada para dar cierta lógica a la estructura confusa que ha presentado hasta la fecha el Internet de las cosas.

El portal del proyecto COMPOSE ha logrado una gran visibilidad entre los programadores, al registrar más de ocho mil visitas de usuarios de setenta países. En cinco «hackatones» celebrados en Zúrich, Londres, Bolzano, Barcelona y Trento han participado activamente unos doscientos programadores externos para validar la plataforma COMPOSE. El equipo de este proyecto ha puesto en marcha también una iniciativa de estandarización de la Web de las cosas a favor de mercados abiertos de aplicaciones y servicios basada en el Internet de las cosas y la Web de datos.

COMPOSE es un proyecto de tres años de duración que recibe fondos por valor de 7,4 millones de euros del 7PM y está formado por doce socios de seis países. Finaliza en octubre de 2015.

(Comisión Euopea, CORDIS)