Cristina Cruz Cruz

Cristina Cruz Cruz


Al noroeste del estado de Puebla, cerca de la sierra, está un pequeño municipio llamado Huauchinango, en el que habitan 46 mil 336 hombres y 51 mil 417 mujeres. Es una comunidad típicamente agricultora, caracterizada por la pobreza y el machismo. Ahí vive Cristina Cruz Cruz.

“El futuro de las niñas, solo tienen una dirección: el matrimonio, por eso muchas mujeres se casan jóvenes. Yo tengo 19 años y he podido trazar otro camino; estudio ingeniería industrial en el Instituto Tecnológico de Huauchinango y me gustaría decirles a las niñas que viven en mi comunidad que formar una familia no es el único camino”, expresó Cristina Cruz, participante del Primer Foro Consultivo de Enseñanza de las Ciencias en Preescolar con Enfoque de Género, que se llevó a cabo del 27 de febrero al 1 de marzo en el Museo Internacional del Barroco, en la ciudad de Puebla.

La estudiante del primer año de ingeniería es una de las 50 jóvenes de bachillerato que se han graduado del programa “Mil niñas, mil futuros”, proyecto organizado en nuestro país por la Fundación México-Estados Unidos (FUMEC), a través de un acuerdo con la Academia de Ciencias de Nueva York, y forma parte de una iniciativa internacional que incluye a 50 países y más de 90 instituciones gubernamentales y privadas de todo el mundo. La misión es formar a las nuevas generaciones de innovadores en las áreas de las matemáticas, ingeniería y ciencias.

“Para ingresar a este programa realizamos un examen de inglés, yo creí que no iba a quedarme. Sin embargo, cuando lo hice, me llevé una gran sorpresa aunque sabía que se acercaba un nuevo obstáculo para mí. Por un lado, la negativa de mi padre y por otro, la falta de dinero para viajar hasta la ciudad de Puebla, porque eran más de tres horas de camino y varios transportes que tenía que tomar”, comentó la joven en entrevista para el Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Cristina Cruz creció rodeada de violencia y discriminación, un padre alcohólico y el estereotipo de que en su casa las mujeres no viajan y mucho menos para estudiar. “En esto me ayudó mucho mi mamá para convencer a mi padre, y es ella quien siempre me ha apoyado a creer que sí puedo continuar”, expresó.

En cuanto al dinero, dijo que solicitaron un apoyo al presidente municipal de Huachinango, quien les otorgó una beca de 800 pesos mensuales para gastos de viaje, así como el apoyo moral de su maestra de inglés quien le decía: “Coloca el nombre de la escuela en alto”.

Durante tres semanas recibió clases de inglés y a lo largo de un año se adentró al mundo de las ingenierías, las matemáticas y las ciencias. “En un principio no sabía que eran las ingenierías, le pregunté a un profesor de mi preparatoria y me dijo que solo eran para hombres. Después pregunté en el programa ‘Mil Mujeres, mil niñas’ y me dijeron que también había mujeres en el área de ingeniería porque las mujeres teníamos las mismas capacidades que los hombres”, recordó.

Cristina habla náhuatl, español e inglés, aunque este último dijo que no muy bien. Durante su infancia, convivió estrechamente con niños para los que el náhuatl era su lengua materna. “Me parece que ellos, incluso han sido más discriminados por su lengua, su ropa y su color de piel, pero me he dado cuenta que hay niñas indígenas que son igual de inteligentes. Yo estaba con una niña igual en el programa de ‘Mil mujeres, mil niñas’ y era muy inteligente, solo que no terminó el programa porque se casó.

“Las mujeres de mi comunidad son vendidas, el hombre lleva regalos a la casa de los padres de ellas como pan, azúcar o fruta y dependiendo de los regalos, los padres las dejan ir. Es muy triste”, comentó entre lágrimas.

Añadió que las historias en su pueblo son de carencias, donde se pueden ver niños con zapatos rotos y lodo en la ropa, quienes van al campo -junto con sus madres- a buscar comida, por lo que no asisten a la escuela.

“Estudiar no es una prioridad cuando tienes hambre, pero ahora veo que puede ser una herramienta para ayudar a tus papás y a tu familia para salir adelante”, concluyó la futura ingeniera, quien desea estudiar una maestría y un doctorado.