Documentos históricos ayudan a rastrear la extinción de los gibones en China

Gibon Hainan hembra con su cría. / ZSL / Jessica Bryant


Un equipo de la organización conservacionista Sociedad Zoológica de Londres (ZSL, por sus siglas en inglés) ha recurrido a archivos históricos de China, algunos de ellos con más de 400 años de antigüedad, para documentar el declive de los gibones en el país asiático a lo largo de los siglos. Los resultados se han publicado en la revistaProceedings of the Royal Society B.

Mediante el uso de registros del gobierno local desde el año 1600, a lo largo de las dinastías Ming y Qing y hasta la era comunista de China, los investigadores han sido capaces de inferir la presencia de gibones en diferentes prefecturas chinas, y realizar un seguimiento de su desaparición gradual a través del tiempo.

Los científicos encontraron que hace solo unos siglos, los gibones tenían hábitats en casi la mitad de China. Sin embargo, las poblaciones de estos simios tuvieron un fuerte declive durante el siglo XX. De hecho, hoy en día sobreviven solo en unas pocas zonas aisladas de bosque remoto en el extremo suroeste del país.

Al borde de la desaparición

Una de las especies gibón de China, el Hainan (Nomascus hainanus), es ahora probablemente la especie de mamíferos más rara del mundo, con una población total de unos 26 o 28 individuos.

Según explica Samuel Turvey, autor principal del trabajo e investigador senior en ZSL, “los gibones fueron de gran importancia cultural en la China premoderna, ya que se pensaba que eran capaces de canalizar la ‘energía mística qi’ y de vivir cientos de años. Sus  inquietantes llamadas al amanecer llegaron a simbolizar la melancolía de los viajeros en la poesía clásica”

La presencia de estos animales en grandes regiones de China fue ampliamente registrada en los documentos locales. “El hecho de poder reconstruir cuándo y por qué diferentes poblaciones gibones desaparecieron en gran parte del país nos puede enseñar lecciones importantes para ayudar a salvar a los últimos gibones chinos”, destaca Turvey.

“China tiene un increíble registro histórico, que incluye una gran cantidad de datos ambientales que rara vez se ha utilizado para la gestión de la conservación. Debido a la actual crisis ambiental que enfrenta el este y sudeste asiático, es preciso explorar nuevas fórmulas que nos permitan entender mejor qué tipo de factores hacen que las especies sean más o menos vulnerables a la extinción”, concluye el autor.

(SINC)

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