EGSY8p7, la galaxia más lejana en su momento, presentada 7 de agosto de 2015


El 7 de agosto de 2015 fue presentada la galaxia EGSY8p7, la cual era la más distante encontrada y confirmada, hasta entonces, creada cuando el Universo tenía 570 millones de años después del Big Bang (hace 13,200 millones de años). La galaxia es inusualmente luminosa y presenta unas raras, enormes y resplandecientes nubes de gas del Universo primitivo, que contienen hidrógeno y su diámetro puede alcanzar unos 300.000 años luz.

Su record lo mantuvo hasta que el 3 de marzo de 2016 presentaron a GN-z11, una galaxia nacida cuando el Universo tenía apenas 400 millones de años creado, después del Big Bang, y por lo mismo ubicada a 13 mil 400 millones de años luz de la Tierra.

La EGSY8p7 fue descubierta precisamente por estas nubes de gas primitivo y gracias al espectrógrafo infrarrojo del observatorio Keck, llamado MOSFIRE, en Hawaii, que utiliza un sistema de detección de la línea de emisiones de Lyman-alfa, una particular y antigua firma de gas hidrógeno caliente.El descubrimiento sorprendió a los astrónomos, porque la detección de esta línea Lyman-alfa se detecta con frecuencia en galaxias cercanas a la Tierra, pero en EGSY8p7 se dio en una galaxia aparentemente débil, en un momento en el que el universo tenía menos de 600 millones de años y en el que la radiación Lyman-alfa era libre de viajar por el espacio sin obstáculos, lo que de nuevo nos aporta pistas sobre cómo evolucionó el universo en sus primeros cientos de millones de años.Según los autores, “puede ser que la galaxia que hemos observado, EGSY8p7, que es inusualmente luminosa, tenga propiedades especiales que le permitieron crear una gran burbuja de hidrógeno ionizado mucho antes de lo que era posible en las galaxias más típicas de estos momentos del cosmos”.

Además, el método con el que se detectó la galaxia EGSY8p7 aportó importante información sobre cómo se activaron las primeras estrellas del Universo después del Big Bang.El resultado de la investigación brinda una nueva visión de la ‘reionización cósmica”, el proceso por el cual las oscuras nubes de hidrógeno se dividieron en sus constituyentes protones y electrones para la primera generación de galaxias.El descubrimiento fue publicado en el Astrophysical Journal Letters,

La galaxia EGSY8p7 observada por los telescopios espaciales Hubble y SpitzerLa galaxia EGSY8p7 observada por los telescopios espaciales Hubble y Spitzer.

 

“Con frecuencia vemos la línea de emisión Lyman-alfa del hidrógeno en objetos cercanos, ya que es uno de los marcadores fiables de formación estelar. Sin embargo, a medida que penetramos más profundamente en el Universo, y por lo tanto en épocas anteriores, el espacio entre las galaxias contiene un número creciente de oscuras nubes de hidrógeno que absorben esta señal”, señaló Adi Zitrin, astrónomo del Instituto de Tecnología de California (Caltech), autor principal del artículo.

Trabajos recientes hallaron que la fracción de galaxias que mostraban esta línea disminuyó de manera notable cuando el universo tenía unos mil millones de años, lo que equivale a un corrimiento al rojo de alrededor de 6.

El corrimiento al rojo es una medida que permite establecer hasta qué punto se había expandido el universo desde el momento en que la luz dejó una fuente distante y sólo puede determinarse en objetos celestes difusos mediante el uso de espectrógrafos de telescopios de gran tamaño, como el que poseen los telescopios gemelos de 10 metros del Observatorio Keck, el más grande que existe, hasta el momento, en la Tierra.

Las simulaciones por computadora de la reionización cósmica sugieren que en los primeros 400 millones de años de historia el Universo era ‘impermeable’ a la radiación Lyman-alfa, y, gradualmente, luego de nacidas las primeras galaxias, la intensa radiación ultravioleta de sus jóvenes estrellas quemó el hidrógeno oscuro y generó burbujas de radio creciente que, eventualmente, se superpusieron por lo que el espacio intergaláctico fue ‘ionizado’, es decir, pasó a estar compuesto de electrones y protones libres. En este punto, la radiación Lyman-alfa no tenía obstáculos para desplazarse por el espacio. Y, podríamos agregar, hoy permite que los telescopios terrestres hurguen en el pasado cósmico.

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