El primer eclipse lunar registrado ocurrió el 19 de marzo del 721 a.c.


El primer registro de un eclipse lunar data del 19 de Marzo del año 721 a.c. En escritos de los astrónomos-astrólogos de la corte de Ninive se lee:

“El 14 del mes tendrá lugar un eclipse; desgracias para los países de Elam y de Siria, fortuna para el rey; el rey este tranquilo.

A mi rey y señor yo he escrito: un eclipse tendrá lugar. Ahora este ha tenido lugar, no ha faltado”.

La predicción no fue producto del momento, si no que fue un punto culminante en el desarrollo de la civilización, que precisamente se considera tiene su cuna en esa zona.

En Babilonia la astrología recogió una larguísima experiencia empírica de muchos cientos de años protagonizada por sumerios y acadios. La observación detallada de los astros quedó recogida en miles de tablillas de barro, en la que se plasman también presagios astrológicos.

Los babilonios, como antes sumerios y acadios, pensaban que los astros estaban en relación con los dioses y que, por ello, determinaban en buena medida la vida sobre la tierra. Conocerlos, saber su funcionamiento y prever sus movimientos podía ser, entonces, una manera de evitar las catástrofes y actuar sobre el futuro. Rendir culto a los astros-dioses podía resultar favorable para emprender guerras, procurar buenas cosechas o evitar calamidades.

La posición de los astros podía resultar decisiva a la hora de realizar cualquier acción, por lo que era preciso conocer detalladamente el funcionamiento de las estrellas. A esta observación y a fijar la consecuencia de los astros sobre la vida de los hombres se dedicaron miles y miles de horas, por medio de especialistas que utilizaban complejos cálculos matemáticos y adecuados observatorios, funcionando como tales tal vez los zigurats.

Así le dieron nombres de animales reales o imaginarios a las constelaciones por donde se desplaza el Sol en el transcurso de un año, por lo que en conjunto se le denomina Zodíaco.

Importantes observatorios fueron construidos en Nínive y Babilonia, conservándose diversas cartas astrológicas, como las series Enuma Anu Enlil y Mulapin.

La observación de las estrellas dio lugar a la elaboración de horóscopos personales, que regían la vida cotidiana de las gentes.

También dio paso a un conocimiento más profundo del Sol, la Luna, los planetas y las estrellas fijas, que llevaron a documentar el primer eclipse de Sol -15 de junio de 763 a.C.- y de Luna -19 de marzo de 721 a.C.

Para los babilonios, el cosmos estaba organizado en siete constelaciones y el año estaba sujeto a 36 grandes estrellas. Nebiru era la más importante de todas, constituyendo el centro del Universo y la sujeción de la bóveda celeste.

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