Emilio Carballido

Emilio Carballido


Emilio Carballido Fentanes nació el 22 de mayo de 1925 en Córdoba, Veracruz. Desde su juventud hasta su muerte –el 11 de febrero de 2008– dedicó su vida al teatro consolidándose como el más destacado y traducido dramaturgo mexicano, por lo cual es uno de los pilares del teatro mexicano contemporaneo.

Emilio Carballido estudió en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializándose en Letras Inglesas y en arte dramático.

Su trabajo literario fue más allá del teatro y con el Ballet Nacional de México actúo como supervisor literario; igualmente escribió libretos para opera y guiones para televisión y cinematográficos, entre ellos el de la película Macario, basada en el cuento original de Bruno Traven, que fue dirigida por Roberto Gavaldón y nominada a un Oscar como la mejor película en habla no inglesa. En total fueron más de 150 trabajos para escena los que publcó de todas las expresiones en que incursionó.

El reconocimiento a su trabajo y su dominio del idioma inglés le permitió ser profesor en las universidades de Rutgers, Nueva Jersey y California State, de los Ángeles, en Estados Unidos. También se desempeñó como académico y subdirector de la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana y fue director de la Escuela Nacional de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Su primer publicación fue en 1946, con la novela, “Los mundos de Alberto”, a la que siguieron “El triángulo sutil” y “La triple porfía” (1948). Más adelante publicaría la colección de cuentos La caja vacía (1962).

Como dramaturgo se dio a conocer en 1950 con la pieza Rosalba y los llaveros, la cual fue dirigida por Salvador Novo en su estreno, quien entonce era jefe del Departamento de Teatro del INBA, y quería una obra propia para estrenar la temporada internacional de ese año. De hecho fue asistente de los directores de teatro Salvador Novo, de Fernando Wagner y de Seki Sano, lo que le dio una formación de fondo.

Su obra más conocida “Rosa de dos aromas” (1986), la escribió en un vuelo de Sudamérica a México; la primera obra feminista mexicana, y escrita por un hombre, y que permaneció en México en cartelera seis años en su primer montaje y luego cuatro años en su segundo montaje y fue representada en más de siete países.

 

También en 1950 recibió la beca otorgada por el Instituto Rockefeller, de Nueva York, y el Centro Mexicano de Escritores le otorgó la propia en dos ocasiones, 1952 y 1956.

Sin embargo las letras no eran su caminno inicial. De hecho inició su vida en el teatro casi por un azar, aseguró en una ocasión él mismo al relatar su trayecto por la Facultad de Derecho de la UNAM, en donde posteriormente estableció contacto con Xavier Villaurrutia, quien  lo llevó a estrechar lazos con la Facultad de Filosofía y Letras, espacio donde realizó la Maestría en Letras con especialidad en Arte Dramático y Letras Inglesas.

Discípulo de Xavier Villaurrutia, Rodolfo Usigli y Celestino Gorostiza, desarrolló gran parte de su obra como dramaturgo en la ciudad de Xalapa y

Fue considerado uno de los más destacados representantes de la Generación del 50, integrada por intelectuales como Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Jorge Ibargüengoitia y Sergio Galindo.

Emilio Carballido tuvo una fuerte tendencia autobiográfica. Lo autobiográfico –le dijo a Miguel Ángel Quemain en un trabajo que realizó para el Instituto Nacional de Bellas Artes- “es más evidente en unas obras que en otras, pero en general nunca se puede ser totalmente autobiográfico ni nada por el estilo, lo más que pasa es que te tomas a ti como personaje, pero al hacerlo ya estás siendo otra persona que no eres tú: es decir, un personaje. Es una historia alucinante.

Fue Doctorado Honoris Causa por la UV, Premio Casa de las Américas, Premio Juan Ruiz de Alarcón, Premio Nacional de Ciencias y Artes en el Área de Lingüística y Literatura, que otorga el gobierno federal, dos premios Ariel, son algunos de los reconocimientos que recibió el dramaturgo en vida.

Algunas de sus obras más conocidas son: La zona intermedia (1948), La triple porfía (1948), Medalla al mérito (1949), Rosalba y los llaveros (1950), Felicidad (1957), Te juro Juana que tengo ganas (1963), Las cartas de Mozart (1974), La vida de Chucho el Roto (1980), Tiempo de ladrones (1980), Fotografía en la playa (1993) y Escrito en el cuerpo de la noche (1993). Su comedia Rosa de dos aromas es una de las más exitosas del repertorio teatral mexicano.

De su obra literaria se encuentran las novelas: La veleta oxidada (1956), El Norte (1958), Las visitaciones del diablo (1964), El Sol (1970), Los zapatos de fierro (1976 ).

Así como los cuentos: La desterrada (1956), La plaza después del combate (1956) y La caja vacía (colección de 10, 1962). Los guiones cinematográficos: Macario (basada en una obra de B. Traven, 1961), La adoración de los magos (1968), y Los novios (1970).

En la obra del veracruzano, la presencia del mar es una constante. Fotografía en la playa es un ejemplo, fue reestrenada en Bellas Artes en 2004. Se trata de un texto “nostálgico que narra la historia de la separación de una familia en donde todo se vuelve frágil, un ya pasó todo y de repente se extingue”, explicó el autor. “Me encanta el mar y cuando puede se filtra entre mis obras”, decía Carballido.

El 16 de marzo de 2007, el dramaturgo veracruzano y Héctor Herrera, su pareja desde hacía 20 años, solicitaron a la delegación Benito Juárez su registro como una sociedad de convivencia. Más adelante, el escritor veracruzano pidió a todos los estados del país abrirse a la Ley de Sociedades de Convivencia, especialmente a aquéllos que aún no lo han hecho, pues aseguró que de lo contrario “todos los inquilinos van a venir a México corriendo”.

En 2002 sufrió una trombosis cerebral, razón por la cual permaneció por más de un mes en el hospital ABC, del Distrito Federal; a pesar de haber perdido parte de su movimiento motriz, continuó su actividad literaria hasta su muerte, el 11 de febrero de 2008, por un ataque al miocardio, en su casa de Xalapa, en el estado de Veracruz, México, lugar donde había decidido vivir finalmente,

Sus restos mortales fueron sepultados en el Mausoleo de los Veracruzanos Ilustres, en Xalapa. Tras su muerte volvió la controversia sobre el lugar de su nacimiento: él siempre se dijo ser cordobés, aunque otros aseguran que en realidad era orizabeño.

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