Estatua de Edgar Hernández, el niño caso cero en la gripe porcina H1N1

Estatua de Edgar Hernández, el niño caso cero en la gripe porcina H1N1


El 23 de abril de 2009, cerca de las once de la noche, el  entonces secretario de Salud de México, José Ángel Córdoba Villalobos, anunció que se suspenderían las clases en la ciudad de México y el Estado de México, por la presencia de la nueva pandemia, la gripe A H1N1, detectada después de conocer los resultados de un grupo de muestras estudiadas en Canadá y Atlanta, que para esa fecha ya se había extendido a varios estados de México y del mundo.

El origen se dijo que podía ser las condiciones en que se encontraban las granjas porcinas Carroll de México, del municipio de Perote, Veracruz.

Ahí se identificó a un niño de 5 años de la comunidad de La Gloria, Edgar Enrique Hernández, como la primea persona que sufrió la enfermedad, quien sobrevivió a la misma y a quien llamaron el “caso cero”.

Su caso se hizo notorio en todo el mundo y ante esto las autoridades del gobierno del estado de Veracruz le hicieron una estatua realizada por el escultor Bernardo Luis Artasanchez, que fue colocada en el parque central de la comunidad de La Gloria, del municipio de Perote, asentada en las faldas del volcán Cofre de Perote, y develada el 19 de agosto de 2009.

Los primeros casos de influenza en México se detectaron el 11 de abril de 2009 en el estado de Veracruz.

Al mes la pandemia se extendió por varios estados de México, Estados Unidos y Canadá, para epandirse, a partir de entonces, por todo el mundo.

El 29 de abril de 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el brote de gripe A (H1N1) como de nivel de alerta cinco; es decir, pandemia inminente. Ese nivel de alerta no define la gravedad de la enfermedad producida por el virus, sino sólo su extensión geográfica. Después se elevó el nivel de alerta a seis.

Desde el 23 de abril de 2009, todas las escuelas de México permanecieron cerradas hasta el 11 de mayo del mismo año.