“Iguanas ranas”, dicho que se usa para desear a los otros lo mejor, fue la inspiración de Mauricio Mercado Garcés, Eduardo Ang Uribe y Benito Fu Chang, para crear una colorida y divertida quimera: dos ranas con colas de iguana, desorbitados ojos rojos y desafiantes colmillos, que se disputan una apetecible abeja. Una obra maestra de la cartonería, que contó con la colaboración del Instituto  Nacional de Antropología e Historia (INAH), ganadora del primer lugar del Concurso de Alebrijes Monumentales.

La cartonería, refirió Pedro Linares, es “un oficio que se adelantó con mucho a las campañas de reciclaje” porque su materia prima es papel periódico y engrudo.

Este equipo de cartoneristas logró imponer su creación —que implicó tres meses de trabajo y unos cuantos desvelos—, entre 234 piezas, muestrario de la zoología fantástica que habita en la mente de los artesanos mexicanos, que participaron en la octava edición del certamen organizado por el Museo de Arte Popular (MAP).

El alebrije “Iguanas ranas”, papel hecho fantasía, podrá apreciarse a partir de enero próximo en el Centro Comunitario Culhuacán, ubicado entre las avenidas Taxqueña y Tláhuac, en Iztapalapa, en la Ciudad de México

Mauricio Mercado comentó que la amistad es el motor que los impulsó como equipo, para concebir la idea de un alebrije de más de tres metros y medio de altura, que tiene un dinamismo singular, como si los personajes formaran parte de un juego de espejos.

El movimiento que imprimieron en su obra —consideró—, fue uno de los  factores decisivos para ganar por segunda ocasión esta exhibición, pues ya lo habían logrado en 2009.

Benito Fu realizó el diseño del alebrije, Eduardo Ang asesoró en todo lo relacionado con la estructura, después vino la plástica y la decoración, que son las fases finales de esta actividad creativa.

En todo este trabajo los autores consideraron que lo más tedioso del proceso es el secado de las capas de papel que se pegan con engrudo y dan forma al animal imaginario.

Mauricio Mercado señaló que pese a su creación relativamente reciente, el alebrije es ya un emblema de la nación fuera de sus fronteras. Incluso de acuerdo con una encuesta realizada a nivel mundial por la revista México Desconocido sobre las 10 artesanías más representativas de nuestro país, los alebrijes se apoderaron del primer sitio, por encima del barro negro y la talavera poblana.

Destacó que a mediados de los años 30, el guanajuatense Pedro Linares López fue quien “le quitó lo efímero al trabajo de la cartonería y lo trasladó a la cuestión del arte popular”.

“Los apasionados de la cartonería nos sentimos comprometidos a trabajar con mayor calidad en los diseños y presentar una obra que llene de orgullo a todos, no sólo hablo por los artesanos sino por los mexicanos. Es una artesanía que nos da identidad como pueblo”, expresa Mauricio Mercado.

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