Johannes Kepler, autor desconocido, 1610

Johannes Kepler, autor desconocido, 1610


Johannes Keppler, el astrónomo y matemático, uno de los principales impulsores de la idea de que la Tierra gira alrededor del Sol, nació en Weil der Stadt, en el Sacro Imperio Romano Germánico, el 27 de diciembre de 1571.

Hijo de un mercenario -que sirvió por dinero en las huestes del duque de Alba y desapareció en el exilio en 1589- y de una madre sospechosa de practicar la brujería, Johannes Kepler superó las secuelas de una infancia desgraciada y sórdida merced a su tenacidad e inteligencia.

Es reconocido por formular y verificar las tres leyes del movimiento planetario conocidas como leyes de Kepler; es el fundador alemán de la óptica geométrica y es considerado como el fundador de la astronomía moderna.

Fue, de hecho, el primer astrónomo que defendió la teoría heliocéntrica del Universo, contraponiéndose a la veracidad del mundo geocéntrico del astrónomo, matemático y geógrafo griego Alejandrino Claudius Plomeo(c. 90-c.160).

Graduado en Teología por la Universidad de Tubinga, en 1594, interrumpió su carrera teológica al aceptar una plaza como profesor de matemáticas en el seminario protestante de Graz. Cuatro años más tarde, unos meses después de contraer un matrimonio de conveniencia, el edicto del archiduque Fernando contra los maestros protestantes le obligó a abandonar Austria y en 1600 se trasladó a Praga invitado por Tycho Brahe, quien había quedado impactado por el libro “Prodomus dispertationum cosmographicarum”, que publicó en 1596.

Este es el texto que también motivó a Galileo Galilei a sostener la teoría heliocéntrica.

Instalado en Prada, Johannes Keppler en 1601, sucedió en el cargo de astrónomo imperial en el Observatorio de Praga a Tycho Brache, a su muerte.

Formuló las tres leyes del movimiento planetario que llevan su nombre. En 1609, ya había formulado la 1ª. ley sobre la órbita elíptica de los planetas alrededor del Sol que la enunciaba así: la órbita descripta por los planetas es una elipse, con el Sol en uno de sus focos. La 2ª. ley sobre el aumento de la velocidad planetaria, de acuerdo con la distancia del Sol, es mayor cuando están más cerca del Sol y se mueve más lentamente cuando más lejos del Sol se encuentra su órbita. En 1618, anuncia la 3ª. Ley, sobre el movimiento de los planetas que la formula así: los cuadrados de los tiempos de revolución de los planetas son proporcionales a los cubos- terceras potencias- de sus distancias media al Sol.

En 1609, publicó: “Astronomía Nova”, en 1611: “Ad Vitellionem Paralipomena”; en el mismo año: ”Dioptrice” y en 1619: “Harmonices mundi”.

Propuso la idea de emplear como ocular una pequeña lente biconvexa en cuyo principio de basan todos los anteojos o refractores modernos; inventó un telescopio astronómico: “el telescopio de Kepler”.

Estimaba que la marea alta y la marea baja tenían que deberse a alguna fuerza de la Luna; en 1604 observó la nova que lleva su nombre; contribuyó al desarrollo del cálculo infinitesimal.

En 1627, terminó su principal trabajo las Tablas rodolfinas que publicó con el título de “Tabulae Rudolphinae” en homenaje y recuerdo de su mecenas el Emperador de Alemania Rodolfo II. Este trabajo lo realizó después de permanecer en Praga hasta 1926, cuando las dificultades económicas y el clima de inestabilidad originado por la guerra de los Treinta Años lo llevaron a Ulm, donde supervisó la impresión de las Tablas rudolfinas, iniciadas por Brahe, con base en las leyes relativas a los movimientos planetarios que Brahe estableció

En forma póstuma uno de sus hijo editó su obra: “Somnium” donde se comenta la observación de los fenómenos astronómicos contemplados por un observador que se hubiera trasladado a la Luna, recurso muy utilizado posteriormente, pero la paternidad de esta idea le pertenece a Keppler.

En su honor se designó con su nombre a uno de los accidentes de la cara conocida de la Luna.

Kepler murió el 15 de noviembre de 1630 en Ratisbona, en Baviera, Alemania, a la edad de 58 años.

En 1632, durante la Guerra de los Treinta Años, el ejército sueco destruyó su tumba y se perdieron sus trabajos hasta el año 1773. Recuperados por Catalina II de Rusia, se encuentran actualmente en el Observatorio de Pulkovo en San Petersburgo, Rusia.

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