Primer fotocopia

Primer fotocopia


Chester Floyd Carlson fue un abogado y físico estadounidense e inventor, nacido en Seattle (Washington) el 8 de febrero de 1906. En 1938 dejó su trabajo en una firma de abogados de patentes para dedicarse a hacer realidad su idea: una fotocopiadora basada en un método desarrollado por él que más tarde se llamaría xerografía.

En 1937 patentó el procedimiento de copiado de documentos en seco, la xerografía, y el 22 de octubre de 1938, el mismo año en que dejó su empleo, su inventó se vuelve operable y copia la primera expresión histórica de dicho procedimiento con la leyenda: “10-22-38 ASTORIA”. Sin embargo el procedimiento se empezó a comercializar hasta mucho tiempo después.

En el despacho, Carlson era el encargado de copiar a mano centenares de documentos y patentes de la compañía, una ardua labor que su artritis y miopía convertían en dolorosa. El estadounidense comenzó así a obsesionarse con diseñar un aparato que pudiera copiar los papeles rápidamente, sin necesidad de utilizar máquinas fotográficas ni revelado.

El antecedente para su invento estaba en 1931 cuando descubrió un material fotoconductor que se cargaba de electricidad estática sólo en las zonas iluminadas, lo que lo llevó a desarrollar la fotocopiadora.

En 1934 inició el desarrollo de la fotocopiadora, concentrándose en la electrostática; invirtió cuatro años para alcanzar éxito en la producción de su primera “copia seca”, basándose en las propiedades especiales de un tipo de materiales, los fotoconductores, que identificó en 1931. Estos materiales conducen la electricidad cuando se proyecta luz sobre ellos y pueden así servir de base para la transferencia del polvo que, una vez fijado mediante calor, da lugar a una copia exacta del motivo de partida.

Tras abandonar la empresa y consultar numerosos libros técnicos, utilizó el dinero de su propio bolsillo para pagar pruebas y experimentos con cargas electrostáticas y materiales fotoconductores, hasta que finalmente logró construir el primer prototipo de impresora basada en esta tecnología.

En 1940 obtuvo la primera de varias patentes para su proceso xerográfico. Intentó entonces encontrar una empresa que lo ayudara a desarrollar y comercializar su idea, pero más de veinte firmas rechazaron su invención, entre ellas IBM y General Electrics. Finalmente, en 1944 Carlson llegó a un acuerdo con el Battelle Memorial Institute, organización de investigaciones sin fines de lucro. Tres años más tarde, la Compañía Haloid, una pequeña compañía que fabricaba papel fotográfico, se interesó por su invento y se asoció al desarrollo tecnológico de la xerografía. Después de años de desarrollo, en 1959 se introdujo en el mercado la primera fotocopiadora para oficinas: la Xerox 914.

El calificativo, elegido por su creador, significa “seco” en alusión a que la máquina no necesitaba ningún tipo de líquido para realizar su tarea.

En 1961 la compañía pasó a llamarse Xerox Corporation en honor al producto que la ha convertido hoy en día en el mayor proveedor mundial de fotocopiadores de tóner, así como de todos sus accesorios. La xerografía es además la base del funcionamiento de las actuales impresoras láseres.

Chester Floyd Carlson falleció el 19 de septiembre de 1968, en Nueva York, Estados Unidos

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