Triquis

Triquis


José Luis Couttolenc Soto

Xalapa, Ver..- El pueblo indígena triqui del estado de Oaxaca se ha caracterizado durante muchos años por vivir una violencia ya histórica e intraétnica fomentada por las lógicas partidarias de su región, así como por los movimientos de resistencia gestados para intentar frenar los despojos territoriales y defender su autonomía, sostuvo Natalia de Marinis, del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Unidad Golfo.

La Doctora en Antropología ofreció la conferencia “Violencia en las márgenes del Estado: una etnografía sobre liderazgo indígena y política partidaria en Oaxaca”, resultado de su trabajo de siete años de investigación en esa región y la base para su tesis doctoral, con la que obtuvo el premio de la Academia Mexicana de Ciencias a la mejor tesis de doctorado en ciencias sociales.

En su exposición, la investigadora presentó sus reflexiones desde una perspectiva etnográfica sobre la construcción del liderazgo político triqui, contextualizándolo en una interrelación de las estructuras clánicas y de linaje de este sector de la población indígena, hasta llegar a la construcción de estado a partir de la intervención política del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en los años setenta.

Tras reiterar que las comunidades triquis han sido víctimas, por más de 40 años, de los conflictos armados, De Marinis explicó que esto es resultado de que a diferencia de la condición desértica de casi toda la mixteca, la tierra de los pueblos indígenas es rica en recursos naturales y lugar de cultivo de café, que al no tener un sistema de fincas requirió de la construcción de un complejo sistema de poder y concentración de este producto a manos de caciques mestizos ajenos a los triquis, un monopolio del comercio cafetalero.

Los años de conflictos y despojo territorial a través del dominio caciquil llevaron a la construcción de un tipo de masculinidad violenta y desplazamiento forzado de buena parte de la población, ocasionando la migración triqui. Según estimaciones, aproximadamente 18 mil viven en Oaxaca; de éstos, 15 mil en la región triqui y el resto en ciudades del estado; dos mil 74 se localizan en el estado de Baja California Norte, mil 620 en la Ciudad de México y el Estado de México, y mil 211 en Sonora.

Sin embargo, Natalia de Marinis no dejó de reconocer que la reforma electoral de 1995, la cual legalizó el sistema de “usos y costumbres indígenas”, abrió la posibilidad para que fueran presentadas planillas comunitarias apartidistas, que sumado a la aparición de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), han hecho posible que la hegemonía del PRI esté en franca decadencia después de décadas de detentar el poder político absoluto.

Por último y ante la colindancia de Oaxaca con Veracruz, la conferencista indicó que desde hace un año tiene en proceso un nuevo trabajo de investigación enfocado específicamente a este estado, en el que analiza las prácticas locales de formación de estado del PRI en las regiones indígenas, y cómo tejer puentes para repensar qué situaciones se pueden contrastar con las encontradas en Oaxaca, dado que en Veracruz el PRI había tenido la hegemonía durante décadas.