Luis González de Alba

Luis González de Alba


Ser es rebelarse

Octavio Paz

Luis González de Alba, fue un escritor mexicano que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en 1997 por divulgación de la ciencia; periodista y político que vivió siempre a contracorriente, en busca y en defensa de la libertad. Nacido en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, creció en Guadalajara y años más tarde llegó a la Ciudad de México, donde estudió psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Dejó una amplia obra de divulgación científica en títulos como Bases biológicas de la bisexualidad (1985), La ciencia, la calle y otras mentiras (1989), Los derechos de los malos y la angustia de Kepler (1998), El burro de Sancho y el gato de Schrödinger. Un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia (2000), La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad (2003), Niño o niña. Las diferencias sexuales (2006) y Maravillas y misterios de la física cuántica. Un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia (2010).

Luis González de Alba quería quitarle a la ciencia la bata blanca, o la toga y el birrete, y ponerla a circular en traje de calle, con playera y zapatos cómodos, aptos para todas las eventualidades y aventuras que salen al paso; quería que dejara de ser ese ecinto inviolable y prohibido a legos y profanos.

Y acceder a otra certeza: la calle de la ciencia. Cuando la caminata por esta vía se ejerce, con conocimiento, con libertad y sentido del humor, es una de las vías más transitables de este mundo; amena y efervescente, abierta a la convicción de que el saber es sabroso y el logos es lúdico; calle viva y certera y de varios sentidos, dice la editorial Cal y Arena en la presentación del libro “La ciencia, la calle y otras mentiras”

González de Alba tenía un modo fino y habitable de ocuparse de los asuntos científicos hasta volverlos antojables y dejarlos resueltos; lo suyo era una continua incitación al saber.

En “La ciencia, la calle y otra mentiras” suma a la felicidad de su estilo la irrevocable búsqueda y consecución final de otra felicidad: ganar a la ciencia para la dicha, la invención cotidiana, el suma cum laude callejero, la vida de todos, el sueño de varios, y otras no menos científicas verdades.

Fue precisamente su paso por esta institución el que marcó el comienzo de su obra y su activismo. Se convirtió en uno de los dirigentes del movimiento estudiantil de 1968 y fue detenido el 2 de octubre en Tlatelolco, para ser recluido en la cárcel de Lecumberri, donde escribió su primera novela: Los días y los años, testimonio de esos hechos.

Tras ser liberado se autoexilió en Chile durante un año y posteriormente viajó por Argentina y Brasil.

Colaboró en ExcélsiorPunto de PartidaRevista de RevistasSiempre!UnomásunoNexosMilenio Diario, y fue fundador de La Jornada.

Entre sus obras figuran, en novela, Y sigo siendo sola (1979), Jacob el suplantador (1988), Agápi mu (amor mío) (1993), Cielo de invierno (1999), El sol de la tarde (2003), Cuchillo de doble filo (2008), Otros días, otros años (2008), Olga (2010) y No hubo barco para mí (2013); en ensayo, Las mentiras de mis maestros (2002); en poesía, Malas compañías (1984) y El sueño y la vigilia (2006); en cuento, El vino de los bravos (1981), y en testimonio Los días y los años (1971).

Junto con Nancy Cárdenas y Carlos Monsiváis consiguió la publicación del primer manifiesto a favor de los homosexuales en agosto de 1975, en el suplemento La Cultura en México de la revista Siempre!.

En 1983 dejó de publicar en Unomásuno para pasar un año sabático en París, Francia. A su regreso se unió al grupo de periodistas y escritores que fundaron el diario La Jornada, encabezados por Carlos Payán. Participó también en la fundación de los partidos políticos Socialista Unificado de México (PSUM), Mexicano Socialista (PMS) y de la Revolución Democrática (PRD). Publicó durante más de una década la columna La ciencia en la calle en el diario mexicano La Jornada, hasta su salida del diario en 1997. Al momento de su muerte publicaba la columna semanal “Se descubrió que…” en la cadena de Grupo Milenio, en la que escribía sobre ciencia, política y acontecimientos del país.

Falleció en Guadalajara, Jalisco, el 2 de octubre de 2016, a los 72 años, al suicidarse.

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