Marcos Mazari

Marcos Mazari


Marcos Mazari Menzer, reconocido como pilar en el desarrollo de la física nuclear en México, nació en la ciudad de México el 16 de junio de 1925. También trabajó en la búsqueda de soluciones a diversos problemas sociales, entre ellos el abasto de agua potable y el hundimiento de la ciudad de México.

Mazari desarrollaba su trabajo con lo que el llamó el “método de la mosca”, el cual también practicaba su colega Raúl J. Marsal. Por ejemplo, cuando analizaban el desarrollo de presas en el país: ir a la presa, inspeccionarla, recorrerla toda, supervisar todo, hacer un informe sobre lo visto y sobre lo que faltaba, recorrer otras y, después de un tiempo, volver para hacer la misma rutina. “A eso le llamo el ‘método de la mosca’: estar duro y duro”.

Formado como ingeniero civil y físico experimental con maestría en mecánica de suelos y estructuras por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Mazari realizó estudios complementarios en física nuclear en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, institución en la que trabajó como investigador y profesor afiliado entre 1957 y 1975.

Nabor Carrillo Flores, quien fuera rector de la UNAM (1953-1961) y un impulsor en nuestro país del estudio de la física nuclear, fue quien seleccionó al joven ingeniero civil para cubrir esa estancia en el prestigiado MIT en la novedosa disciplina científica, área en la que tiempo después se convertiría en una referencia mundial.

Fue mediante la espectroscopia nuclear de alta precisión, empleando los métodos magnéticos, que su trabajo recibió amplia aceptación dentro de la literatura científica internacional y de los laboratorios especializados en el campo.

Marcos Mazari amaba a México, afirmaban sus colegas, y lo demostraba al esforzarse por colocar al país a la vanguardia en la investigación con tecnología propia. Muestra de ello fue su convicción por construir un espectrógrafo, luego de ver a uno de sus profesores del MIT hacer uno.

“Desarrollé un plano de un instrumento similar. Antes de regresarme, se lo enseñé y dije: ‘A ver, dígame lo que esté mal, y de una vez sepa que me propongo construirlo en México’; todo lo que me dijo fue: ‘Inténtelo’”, reseñó el mismo investigador.

Mazari lo intentó. En ese tiempo no había experiencia en estos equipos ni facilidades adecuadas para investigar. Durante 30 años, luchó para tener instalaciones experimentales adecuadas para destacar a nivel internacional y construir equipo que, incluso, atrajo a compañías extranjeras.

También fue investigador Emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México en el Instituto de Física.

Sin abandonar sus actividades como investigador, Marcos Mazari ocupó distintos cargos en diversas entidades. Fue topógrafo de la Comisión Federal de Electricidad; asesor de la Comisión Nacional de Energía Nuclear y director del acelerador Van de Graaff Tandem del Centro Nuclear de Salazar, entidad en la que participó decisivamente desde su creación. Ocupó la jefatura de la División de Investigación Científica y del Acelerador de ese Centro, dependiente del Instituto Nacional de Energía Nuclear y presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC)

La investigación realizada por el investigador abordó el uso de electroimanes en la física experimental incursionando en todos temas relacionados con la materia: fundiciones especiales, geometrías novedosas, homogeneidad del campo, problemas de histéresis, saturación, problemas mecánicos, óptica de iones, medidas precisas de campos, bobinas especiales, enfriamiento, fuentes de alimentación y estabilidad, campo disperso, y ultra alto vacío.

Mazari Menzer fue integrante de las Juntas de Gobierno de la UNAM y del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica,. Fue también  miembro de El Colegio Nacional e Investigador Emérito del Sistema Nacional de Investigadores y de la UNAM, institución que le otorgó el doctorado Honoris Causa, en 1996. Asimismo, formó parte del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República.

Recibió diversas distinciones y reconocimientos en su trayectoria como el de la Academia de la Investigación Científica, en 1962; y el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la modalidad de Tecnología y Diseño, en 1980. En 1992 la máxima casa de estudios le concedió  el Premio Universidad Nacional.

En abril de 2012 fue distinguido como Miembro Titular de la AMC, organización que presidió en el periodo 1965-1966, etapa en la que el nombre de esta agrupación era el de Academia de la Investigación Científica.

Mazari, considerado uno de los pocos expertos mundiales en el uso de los campos magnéticos de la física, dedicó los últimos años de su carrera como investigador al estudio de la problemática del agua de la ciudad de México, con el objetivo de plantear soluciones a los graves problemas que enfrentan los acuíferos.

Murió el 24 de enero de 2013 a los 87 años de edad.

 

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