Elefante en una nube

Elefante en una nube


David Calle (Madrid, 1972) es ingeniero de telecomunicaciones y a ello se dedicó en los primeros años de su vida laboral, hasta que la crisis lo mandó al paro. Desde entonces es ‘profe’. Primero en una academia, luego en su propia academia y ahora también en internet. Tiene un canal en YouTube llamado Unicoos donde imparte lecciones de matemáticas y ciencias.

Sus alumnos le nominaron al Global Teacher Prize 2017, un premio para reconocer la creatividad docente. Quedó entre los finalistas y la experiencia le ha servido para conocer a profesores de todo el mundo “que no tienen recursos y sacan adelante su labor con esfuerzo y pasión”.

En el ya poblado campo de la divulgación científica, ¿qué aporta tu libro?

La idea de este libro nació de las miles de cosas que a mí me habrían inspirado para ser científico cuando era pequeño, de dudas que me he planteado después de ver una peli o un documental, cosas que me han pasado, conversaciones con un amigo… En resumen, son 40 años de curiosidad. A la hora de escribirlo traté de pensar en todo aquello que no tuve tiempo de explicar en clase porque estábamos aprendiendo a despejar ecuaciones o a hacer derivadas.

“Al escribir este libro pensé en todo aquello que no pude explicar en clase porque estábamos aprendiendo a despejar ecuaciones o a hacer derivadas”

Hay partes muy filosóficas, como esa en la que se pregunta si el tiempo existe, y otras muy pragmáticas, como cuando explica que las dimensiones del Muro de Juego de Tronos lo hacen vulnerable ante los caminantes blancos…

Sí, sé que se quita un poco la magia, a mí me pasó lo mismo cuando leí el artículo del científico que hizo los cálculos. Uno de los mayores disgustos que me he llevado en la vida es cuando descubrí que no se puede viajar al pasado, porque me quitó de la cabeza TerminatorRegreso al futuroLa máquina del tiempo y un montón de cosas que me habían flipado de adolescente y de niño. Pero soy ingeniero, y los ingenieros somos muy pragmáticos…

Usted es un profesor atípico porque no está en un colegio con las exigencias académicas y administrativas que ello conlleva. Muchos profesores que sí lo están señalan la injusticia de reconocer la creatividad de los profesores que están libres de estas ataduras. ¿Qué les respondería?

Les diría que yo en la academia doy cuatro hora de clases diarias, que también tengo que prepararme las clases y que atiendo a mis alumnos por WhatsApp durante todo el día. Que si mis alumnos suspenden, no se apuntan el mes siguiente. Que lo que hago con Unicoos, o con mis vídeos de Thor o con este libro, lo hago en mi tiempo libre. Yo estoy con los profesores a muerte: hacen bien en quejarse porque están demasiado limitados por la carga burocrática, por determinados planes de estudios, por algunos directores que no les dejan hacer lo que querrían, o no les dejan sus Comunidades Autónomas…

¿Comprende entonces sus críticas?

Lo que ocurrió con la nominación al Global Teacher Price es que me convirtió en la imagen de un montón de profesores sin pretenderlo. Pero si alguien me escucha verá que siempre digo lo mismo: los profesores en este país no están reconocidos, no tienen la consideración, el respeto y el sueldo que se merecen, no se les deja hacer las cosas que les gustaría hacer. Necesitamos que se escuche a los profesores y que la suya se convierta en una profesión de privilegio, de crédito y de prestigio social como la de los médicos, los arquitectos o los ingenieros nucleares.

Portada Cuánto pesan las nubes

FECYT hace cada dos años una Encuesta sobre la Percepción Social de la Ciencia y uno de los datos recogidos es que los ciudadanos sienten que no tienen una base científica suficiente. ¿Estás de acuerdo?

Por supuesto. Solo hay que ver la programación de los canales de televisión y ver cuántos se dedican a hacer algún tipo de divulgación científica. Tampoco los telediarios abren con noticias sobre descubrimientos médico, o sobre investigadores españoles, sino con el último asesinato… O que hace frío en Soria en invierno, ¡pues claro que hace frío en Soria en invierno!

¿Cree que hay alumnos irrecuperables para la ciencia?

Hay que tener claro que cada uno tiene sus intereses y sus pasiones. En secundaria puedes conseguir que tus alumnos, sean de ciencias o de letras, amen las matemáticas y la ciencia. A todo el mundo le gusta saber que la luz está compuesta por siete colores o por qué hay cuatro estaciones a lo largo del año. Pero no podemos pretender que todo el mundo sea científico o ingeniero, y de hecho, ¡menos mal! Si no hubiese lingüistas, por ejemplo, no tendríamos reconocimiento de voz en Google, ni búsquedas orgánicas, ni autocorrector. Que yo lo odio, pero es útil y ahí está.

Si tuviese una última oportunidad para enganchar a un chaval que ha renegado de las ciencias, ¿qué le diría?

Le diría que dependiendo de su elección, en los próximos treinta años podrá ser protagonista o espectador de todo lo que va a ocurrir. Si estudia ciencia podrá estar en el meollo de un montón de cambios en inteligencia artificial, machine learning, etc. Si no, va a ser un espectador, que tampoco tiene nada de malo.

Pero sobre todo le diría que no abandone pensando que son demasiado difíciles. No es así. Es solo que a los 14, 15 o 16 años no tienes por qué ser hábil resolviendo ecuaciones de segundo grado y puede que necesites ayuda. Y si a los 18 años me dices que quieres ser artista, pues genial. Un compañero del instituto, de matrícula de honor en ciencias, terminó estudiando Filosofía porque nuestro profesor de la asignatura en COU hizo que se enamorase de ella. Sus padres se volvieron locos, pero era lo que él quería hacer.

“Lo que hace un profesor en clase es insustituible y lo que te diga o no te diga te puede marcar de por vida”

Es un ejemplo de lo importante que es un buen profesor…

Lo que hace un profesor en clase es insustituible y lo que te diga o no te diga te puede marcar de por vida. Hay profesores que no te dan una palabra de aliento a tiempo y eso te desmoraliza. Yo tengo alumnos a los que su profesor les ha dicho “no vas a aprobar la Química en tu vida”, y para ellos es durísimo.

¿Existen los casos perdidos?

Me cuesta pensar en alguno. Yo nunca me rindo con ellos. Les insisto en que se esfuercen para tener la oportunidad de elegir. Yo creo que no hay nada más maravilloso que tener un trabajo que te apasione, y cuanto más preparado estés, más posibilidades tienes. Si no, te tocará ir a la deriva que marquen las olas del mundo, no tendrás poder de decisión.

Tú estás en contacto directo con esta generación de jóvenes de la que a veces se habla tan mal: se los retrata como personas sin interés, sin capacidad de trabajo, sin inquietudes… ¿Estás de acuerdo con este retrato?

No. Para mí los millennials tienen dos habilidades fundamentales: por un lado, se adaptan a los cambios y por otro manejan muy bien la tecnología. Y luego hay algo que a mí me fascina: no les importa mucho el dinero que ganen en un trabajo sino más bien que les apasione, lo que les aporta el proyecto, los compañeros con los que trabajen… No están obsesionados con tener un sueldo fijo para el resto de su vida, les gusta guiarse por el corazón. Muchas de estas cosas son ventajas.

“Los millennials tienen dos habilidades fundamentales: se adaptan a los cambios y manejan muy bien la tecnología”

O desventajas…

O desventajas, porque la vida les hace dar más tumbos. Pero la vida es un continuo ensayo y error, y serás mejor persona si te vas dando golpes por el camino. La adolescencia ahora también tiene sus inconvenientes: son más impacientes, quieren resultados rápidos. Además tienen muy poca capacidad de trabajo. Los padres somos excesivamente protectores con los niños y no les hacemos ver que hay que esforzarse por todo, y que cuando terminen la universidad no vamos a estar ahí para conseguirles un trabajo o darles palmaditas en la espalda. Tampoco van a tener a sus colegas dándole a “Me gusta”. Podrán tener 20 likes o 200, pero esos likes no les van a dar un trabajo.

Usted defiende que hay que ir a la universidad.

Sí, porque es lo que más puertas te va a abrir y como más opciones vas a tener. Pero no solo por eso, también por la cantidad de gente diferente que conoces. Allí ves otras formas diferentes de ver la vida distintas a la tuya. Eso es básico.

Existe una brecha de género en las ramas científicas, ¿la percibes en tus clases?

En mi canal de Youtube el 40% de los seguidores son chicas, y en mis clases de ciencias las mejores notas las sacan ellas. Lo que hay que hacer es convencer a las chicas, que tienen muchas más ganas de ayudar a los demás que los chicos, de que siendo ingenieras pueden ayudar al mundo tanto como siendo médicas o psicólogas. No hay muchas chicas que elijan Ingeniería Informática, y es una pena, porque la informática y sus proyectos necesitan más corazón.

David Calle. / Penguin Random House

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