Sobrepeso, obesidad- Alex Cruz, EFE (archivo)

Sobrepeso, obesidad- Alex Cruz, EFE (archivo)


Un adulto de 45 años con obesidad y prediabetes puede llegar a invertir 65 mil 868 de pesos al año en gastos médicos de tratamiento cuando en promedio gana anualmente tan solo 61 mil 896 pesos, explica el observatorio Mexicano de Enfermedades no Transmisibles (OMENT).

 

La razón se debe a que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, principalmente diabetes. Esto conlleva graves consecuencias al gasto público, de hecho, actualmente los costos directos e indirectos de la diabetes superan los 362 mil millones de pesos, según el informe sobre obesidad y diabetes en México de la Oficina de Información Científica y Tecnológica para el Congreso de la Unión (INCyTU).

 

Aunado a esto, Fátima Masse, consultora del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), explicó que cada año se pierden más de 400 millones de horas laborales por diabetes asociada al sobrepeso y obesidad, lo que equivale a 184 mil 851 empleos de tiempo completo.

 

México ocupa el segundo lugar en obesidad adulta a nivel mundial y más del 15 por ciento se su población adulta tiene diabetes. Es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayores admisiones hospitalarias de adultos por esta enfermedad.

 

Entre el 60 y 70 por ciento de quienes padecen sobrepeso debe su condición a factores alimenticios, sociales y culturales, como el estilo de vida. Aunque la inversión de tiempo y dinero para hacer ejercicio y comer sano generalmente parecen excesivas a primera vista, esta palidece si se la compara con la derrama económica que le implicaría a la persona no hacerlo.

 

Desde el 2013 el Gobierno Federal publicó una Estrategia Nacional para la Prevención y Control de la Obesidad y la Diabetes, misma que tiene como objetivo principal: construir una política pública nacional que genere hábitos de consumo alimenticio más saludables e incremente los niveles de actividad física en la población, mediante la participación conjunta de los sectores público y privado.

 

A su vez, instituciones como el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, academias y grupos de divulgación apoyan informando a la población para generar, primero que nada, una conciencia del problema, que derive posteriormente en un cambio de mentalidad y hábitos con respecto a la alimentación sana y el ejercicio. El bolsillo de todos se verá finalmente beneficiado por ello.

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