Paul Allen en su museo de aeronáutica

Paul Allen en su museo de aeronáutica


Paul Allen fue el empresario que fundó junto a Bill Gates Microsoft, el gigante tecnológico que cuatro décadas después seguía como una potencia dominante en el mundo de la informática. Con ellos revolucionaron la computación y toda la vida moderna.

Paul Gardner Allen, como era su nombre, nació en Seattle, Washington, Estados Unidos, el 21 de enero de 1953, y se autodescribía como “filántropo, inversor, emprendedor, propietario de los equipos Seahawks (NFL) y Blazers (NBA), guitarrista, partidario de la neurociencia, pionero del espacio y cofundador de Microsoft”.

Lo de filántropo lo tenía bien sustentado: En los últimos 20 años de su vida, fue uno de los multimillonarios de Estados Unidos que más dinero donó a ONG (se calcula que destinó más de 2,000 millones de dólares entre 1,500 organizaciones) para una amplia variedad de fines.

La figura de Allen pasó desapercibida como fundador de Microsoft por la gran sombra que Bill Gates se creó al amparo de la empresa. Allen tenía 14 años cuando conoció a Bill Gates (quien era dos años menor) en la Escuela Lakeside, en las afueras de Seattle. Ambos fundaron Microsoft el 4 de abril de 1975, con 22 y 19 años respectivamente; para ese entonces Allen ya había dejado la Universidad Estatal de Washington (a la cual ingresó con una puntuación perfecta), para ser programador de Honeywell en Boston. Allen estuvo nada más ocho años en la compañía hasta que se tuvo que retirar en 1983 después de que le diagnosticaron enfermedad de Hodgkin.

Paul Allen, el socio casi desconocido de Bill Gates

Paul Allen y Bill Gates en los 80’s del siglo XX. Imagen de Microsoft

La intención de ambos era diseñar software para las computadoras personales en un momento en que las oficinas estaban repletas de máquinas de escribir.

Dos años más tarde, ambos socios (Gates y Allen) firmaron un acuerdo por el que Gates se quedaba con el 64% de Microsoft y Allen con el 36% restante.

La primera sede de Microsoft estuvo en Albuquerque (Nuevo México), aunque en 1979 se trasladaron al estado de Washington. En 1981 Microsoft compró un sistema operativo llamado Q-DOS por 50,000 dólares; lo reinventaron, lo llamaron MS-DOS y lo instalaron como el sistema operativo en las PC de IBM.

Allen convenció a Bill Gates de cobrar menos a IBM y poder licenciar el que se llamaría MS-DOS. IBM aceptó rápidamente la oferta, pero con esta cláusula, Microsoft se convirtió en el proveedor de sistema operativo preferido de cualquier fabricante y su empuje fue definitivo.

En 1983, Allen salió de Microsoft (pero no renunció a sus acciones) tras ser diagnosticado con la enfermedad de Hodgkin, un cáncer del sistema linfático por el que tuvo que someterse a varios meses de tratamiento con radiación. Aún así se mantuvo como parte de la Junta Directiva, hasta el 2000, cuando renunció a la misma, pero mantuvo sus acciones

En 1986 la compañía salió a bolsa, lo que convirtió un año más tarde a Bill Gates, de 31 años, en el multimillonario más joven del mundo. Y a Allen le dio una gran riqueza, también

De hecho, éste es uno de los episodios más polémicos de su vida. En 2011, Paul Allen escribió una biografía (Idea Man) en la que acusaba a Bill Gates de tratar de eliminarlo del negocio cuando enfermó. Según Allen, Gates creía que cuando Allen enfermó no estaba trabajando lo suficiente en la empresa. Además, acusó que su amigo de la infancia se alió con Steve Ballmer para reducir la participación de Allen en la compañía, entre otras acusaciones.

Llegó a decir, en una entrevista en Vanity Fair, que Gates fue un “oportunista mercenario” y que trató de “estafarlo”. Allen admitió también que el estilo exigente y confrontativo de Gates “destruyó gradualmente nuestra amistad y nuestra capacidad para trabajar juntos”.

Sin embargo, tiempo después de escribir esta biografía y hacer estas declaraciones Paul Allen retiró en parte sus palabras. En una edición posterior de su autobiografía se incluyó un epílogo que insinuaba que Gates y él habían superado sus diferencias.

Paul Allen, el socio casi desconocido de Bill Gates

En 1986, tres años después de dejar Microsoft, creó una empresa llamada Vulcan Capital para inversiones, las cuales fueron amplias y diversas: anuncios clasificados en Internet, servicios financieros online, hardware, software, comunicaciones inalámbricas, medios de comunicación…

Uno de los terrenos en los que más invirtió Paul Allen fue en la exploración espacial. Su empresa Scaled Composites desarrolló el SpaceShip-One, el primer vehículo espacial privado tripulado, que logró colocar a un civil en el espacio suborbital. Con esta nave la empresa y el diseñador del vehículo espacial, Burt Rutan ganaron el Ansari X-Prize en 2004, un premio otorgado por la Fundación X Prize que incluía 10 millones de dólares y un trofeo.

Paul Allen también fue propietario de varias casas repartidas por todo el mundo. En cada una tenía una colección de arte, por lo cual se le consideraba como uno de los mayores propietarios de bienes de arte en el sector tecnológico, junto a nombres como Larry Ellison (de Oracle), Marissa Meyer (ex Yahoo y ex Google).

Allen tuvo además otras pasiones, como parte de su multifacética personalidad, lo que incluía el gusto por la música, tanto que tuvo una banda de música blues-rock, los Underthinkers. Su primer álbum fue Everywhere At Once.

Allen tocaba la guitarra eléctrica y le acompañaron amigos como Joe Walsh de los Eagles y Chrissie Hynde de los Pretenders. También su compañía de películas Vulcan Productions ganó un Emmy por Rx for Survival-A Global Health Challenge.

Su pasión por la música es tal que incluso creó un museo dedicado al rock ‘n’ roll en el 2000. Más tarde dedicó una parte del mismo a objetos de ciencia ficción, que incluyeron piezas como páginas originales de la película “Drácula”, el hacha de Jack Nicholson en “The Shining”, donada por él mismo de su colección personal. Doce años más tarde, abrió el Living Computer Museum en Seattle, donde hay viejas computadoras con las que los visitantes pueden jugar. Entre estas computadoras se encuentran los primeros modelos de Apple y Microsoft, así como una PDP-7 de los años 60 que tiene el tamaño de un cubículo de oficina.

Paul Allen también se interesó por el desarrollo del cerebro y la inteligencia, tanto humana como artificial.

Por un lado, fundó en 2003 el Allen Institute, dedicado a comprender las complejidades de la biociencia. Una de sus tres principales áreas es el cerebro. A través de su “singular enfoque”, el reto es descubrir los misterios del cerebro humano y compartir recursos con la comunidad global de neurocientíficos. Ahí se crearon herramientas de código abierto para avanzar en la neurociencia.

Más adelantes, en 2014, creó el Allen Institute for Artificial Intelligence (AI2) para realizar investigación de alto impacto en inteligencia artificial. Allen quería que las máquinas puedan tener “sentido común”.

En la última década fundó Stratolaunch Systems, su compañía aeroespacial que creó el avión más grande de la historia, el “Stratolaunch”, que días después de su muerte completó una de sus últimas pruebas antes de realizar su primer vuelo en 2019, con el objetivo de quedar en órbita en 2020.

Cerca del momento de su muerte, Allen tenía una riqueza estimada en 20.9 mil millones de dólares.

Paul Allen se enfrentó antes de su muerte dos veces al cáncer con éxito. En 2009, casi 25 años después de haber superado su primer cáncer, Allen fue diagnosticado con linfoma no-Hodgkin.

Esta segunda batalla contra la enfermedad hizo que se volviera más y menos paciente al mismo tiempo. En su opinión, había muchas cosas que estabán completamente fuera del control del enfermo, por lo que recomendaba ser paciente y esperar que todo saliera bien. “Hay que tener una actitud positiva y ser optimista. Por otro lado, ten en cuenta que si no hay un resultado positivo, tu tiempo puede ser limitado, por lo que te centrarás mucho más en realizar tus sueños y esperanzas, porque todo nuestro tiempo en este planeta es limitado”, aseguraba.

Falleció el 15 de octubre de 2018 a causa de cáncer, a los 65 años.

Allen murió sin herederos por complicaciones con el linfoma no Hodgkins, y se anunció que su fortuna sería destinada a diversos fines caritativos

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