Erick Javier Xalate Baxin tiene 12 años, está por egresar de la Escuela Primaria “Juana Bernal de Carbajal”, en Santiago Tuxtla, Veracruz, y su destacado desempeño escolar lo hizo acreedor a participar en el programa “Mis primeros pasos en la ciencia”. Le fue asignado visitar al profesor-investigador Antonio Marín Hernández, en el Departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad Veracruzana (UV), ahí conoció al robot Naolinco. “Cuando vi que no era de juguete, sino de verdad, sentí mariposas en el estómago”, compartió emocionado.

         “Cuando sea grande quiero ser científico y hacer un descubrimiento que sea útil para la humanidad. Está difícil, muy difícil, pero sí puedo, poco a poco se logra todo”, añadió más adelante.

“En Santiago Tuxtla no hay lugares para estudiar esto, así que me tocaría viajar a otro lugar, por ejemplo aquí (Xalapa), yo estoy dispuesto.”

El programa “Mis primeros pasos en la ciencia” se desarrolló del 1 al 3 de julio, a iniciativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Consejo Veracruzano de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (Coveicydet). En él participaron cuatro profesores-investigadores de la UV, como Antonio Marín Hernández, profesor-investigador en la Facultad de Física e Inteligencia Artificial y en el Departamento de Inteligencia Artificial de la UV.

“Le he echado muchas ganas en la escuela, he ganado muchos premios por tener altas calificaciones y me dieron este regalo de venir a Xalapa. Me dijeron que iba a estar con un investigador y me emocioné bastante, porque como los investigadores son muy inteligentes, me pueden enseñar muchas cosas interesantes”, explicó Erick Javier.

Palabras como robot, ciencia, tecnología y matemáticas están en el vocabulario de Erick Javier desde que era muy pequeño, “casi casi desde siempre, porque se trata de investigar, de descubrir, de elaborar experimentos”.

Su padre, al ser ingeniero industrial, le ha platicado un poquito de cómo funcionan las cosas: “Mi papá me explica cómo funcionan las turbinas y las calderas de las fábricas. Él trabaja en plataformas (petroleras). Podría ser que de ahí me empezó a llamar la atención todo esto”.

Pero ese gusto y el deseo por la ciencia es un “secreto” de familia: “Pienso que quiero ser un científico, pero no se lo he contado a nadie, sólo a mi mamá y a mi papá. A ellos (sus compañeros de escuela) casi no les interesa esto, solamente a mí; pero me gustaría que les interesara, y así no sería el único”.

Aunque prácticamente ya salió de la primaria (el ciclo escolar está a días de concluir), compartió su deseo porque a los niños y niñas que aún siguen ahí, les enseñen cosas como las que a él le gustan.

“Me gustaría que pusieran otro salón en la escuela, dedicado a la robótica, la ciencia, la tecnología”, puntualizó; “debería interesarles, esto no está tan mal, está bonito e interesante, es un reto”.

Entre sus grandes expectativas de la secundaria, es que tendrá materias como química, disciplina que también le llama mucho la atención.

Erick Javier tienen una dificultad en su habla, pero eso no ha significado ningún obstáculo en vida cotidiana, y mucho menos en la escolar.

         Al pedirle que describiera el lugar donde vive, lo hizo de esta manera: “Santiago Tuxtla es una ciudad pequeña, un poco más pequeña que San Andrés. Ahí no hay muchas universidades, hay poquitas cosas. Está ubicada al sur de Veracruz. Está como en un valle, por eso es muy caluroso”.

 

“Diamantes en bruto”

El científico de la UV, Antonio Marín Hernández, recordó que es su primera participación en el programa “Mis primeros pasos en la ciencia”, y lo calificó de interesante y afortunado.

         Opinó que más adelante sería conveniente involucrar a más niños en esta clase de actividades, “porque Erick Javier está ligeramente encaminado y posiblemente los demás necesiten un poco más de este tipo de apoyos”.

         Lorenzo Javier Xalate Macario, padre de Erick Javier, compartió que él y su esposa, como padres, tratan de orientarlo para que estudie una disciplina que ellos le puedan solventar.

         “Se necesita tener una solvencia económica para poder seguir adelante y todo ese tipo de cosas. Nosotros tratamos de aclararle el panorama y cómo es la situación para que él piense y decida. Nosotros trataremos de apoyarlo hasta donde se pueda, porque muchas veces faltan recursos económicos para mantener carreras de alta especialidad.”

         Xalate Macario expresó que le gustaría que en la entidad y el país hubiera más oportunidades para que los jóvenes estudien una carrera profesional.

         “Están muy bien todos estos apoyos (como el programa ‘Mis primeros pasos en la ciencia’), pero que no se quede en un simple viaje, sino que los sigan motivando, les den seguimiento a las personas que destacan y no abandonarlos, porque yo los veo como diamantes en bruto, que si no se pulen ahí se quedarán y quizá nadie los descubra. No sólo hablo de mi hijo, hay mucho talento, pero falta ese tipo de apoyo para que puedan hacer lo que realmente quieren.”

         El padre de Erick Javier también citó los limitados recursos de recreación y apoyo al óptimo desarrollo de los niños de zonas rurales, pues hacen falta cursos de inglés, de computación y más.

         “A esta edad que ya empiezan a crecer, sí sería necesario alimentar más su conocimiento con otro tipo de cursos, de talleres que los motivarían y despertarían más rápido el interés y se adentrarían más en esto de la ciencia.”

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