Miembros de la comunidad académica de la Universidad Veracruzana (UV) expusieron aspectos relacionados con la comunicación de la ciencia desde la institución, así como algunos de los resultados que han tenido con la sociedad, dentro del VIII Foro de Ciencia, Tecnología y Sociedad.

         Este encuentro académico fue convocado por la Dirección de Comunicación de la Ciencia de la UV y se realizó el lunes 8 de octubre, en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI).

El objetivo fue vincular las diferentes experiencias de comunicación de la ciencia que existen al interior de esta casa de estudios. Para ello se llevaron a cabo tres mesas de trabajo, al igual que una conferencia y sesión plenaria.

         Ernesto Rodríguez Luna, coordinador del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro); Adalberto Fox Rivera, coordinador del programa Sábados en la Ciencia, y Reyna Hernández Colorado, del cuerpo académico Transgrediendo Fronteras Disciplinarias para Abordar la Complejidad, abordaron sus respectivas experiencias en la mesa “Comunicación de la ciencia en Veracruz”.

En principio, Rodríguez Luna se refirió a la distinta concepción que existe respecto al entorno entre la cultura occidental y los pobladores originales de la región, que se vio modificada desde la llegada de los colonizadores españoles y en la actualidad existe un debate acerca de la ampliación de la zona portuaria del puerto de Veracruz y la protección del sistema arrecifal veracruzano.

“Estas diferentes visiones sobre los territorios, sobre el mundo natural, es el origen de los conflictos ambientales y quería presentar justamente un ejemplo en el cual hay distintos puntos de vista irreconciliables en un primer momento sobre el destino, sobre el futuro de un territorio”, expresó.

Hay un punto de vista respecto a la conservación de la naturaleza pero no es el único, advirtió, “los que practicamos la conservación desde esta perspectiva lo hacemos con base en un conjunto de presupuestos que no son científicos, son meta-científicos y muchos tienen un contenido ideológico que no discutimos abiertamente; existe una visión que se ha venido desarrollando en el marco de instituciones a lo largo del pensamiento occidental”.

Planteó la cuestión sobre qué significa la divulgación científica y cómo se construye la opinión pública para decidir en el marco de una nueva gobernanza a través de los distintos sectores de la sociedad y del gobierno, “ésos son los verdaderos retos para mí de la divulgación de la ciencia”.

A continuación, Adalberto Fox habló sobre una diversidad de actividades que fomentan la divulgación de la ciencia entre los universitarios y las comunidades veracruzanas.

“Nosotros podemos llegar a diferentes sectores –como son los maestros– mediante talleres de divulgación científica, hemos estado formando desde 2004 a jóvenes en encuentros donde ellos nos platican cómo les ha ido en el Verano de la Investigación Científica, por ejemplo.”

Otras actividades como los Sábados en la Ciencia y la Semana del Cerebro han servido en la formación de los estudiantes, quienes interactúan con niños en muchos de los casos.

Asimismo, se ha contado con la participación de destacados investigadores por medio del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y del Consejo Veracruzano de Ciencia y Tecnología (Covecyt).

“Quiero también señalar la importancia de programas de Radio UV, que además llega a un gran número de personas”; sugirió proponer proyectos y fomentar los medios alternativos, entre ellos “La ciencia en el bar”, con charlas informales de ciencia.

Para finalizar, Reyna Hernández habló sobre el “Programa de investigación para la conservación y el desarrollo comunitario a través de estrategias de divulgación científica” que se realiza en la comunidad de Tlachinola, municipio de Coacoatzintla.

“Recupera los productos del quehacer científico del Citro y de otros investigadores de algunos institutos de la UV”, comentó; el trabajo es producto de un equipo multidisciplinario en una escuela primaria rural donde existen tres maestros.

La propuesta se denomina “educación co-evolutiva y consideramos que la educación tiene que volver sus ojos hacia las estrategias de vida que han desarrollado diferentes especies en nuestro planeta”.

Entre las diversas actividades con los niños, una implicó estrategias narrativas con sus abuelos, “de este ejercicio surgió nuestro primer libro que está en versión para iPad, llamado Las leyendas de Tlachinola, donde los autores son los niños y sus abuelos”.

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