El pintor y escultor Manuel Felguérez Barra es uno de los artistas de mayor relevancia e influencia en la plástica mexicana de la segunda mitad del siglo XX. En esta entrevista exclusiva con la Agencia Informativa Conacyt, el maestro Felguérez expuso cómo logró conjugar la tecnología y la investigación con la tradición pictórica que reflejó en sus obras con distinguidos recursos de colores, texturas, volúmenes, formas y dimensiones.

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Manuel Felguérez se desempeñó como docente investigador en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en 1988 obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes, México.

Aunque sus murales, pinturas y esculturas han sido expuestos en países de cuatro continentes, una importante colección se ubica en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, en la capital de Zacatecas, fundado en 1998 como un homenaje en vida a la trayectoria del artista y único en su estilo en Latinoamérica.

Primeros contactos con el arte

Manuel Felguérez nació en Valparaíso, Zacatecas, el 12 de diciembre de 1928. A la edad de siete años emigró junto con su familia a la Ciudad de México. Aunque desde niño tuvo interés por el arte, el primer detonante para su carrera como artista ocurrió cuando tenía 19 años, cuando viajó por primera vez a Europa, con el escritor Jorge Ibargüengoitia, para juntos asistir a un jamboree en Francia, evento mundial del Movimiento Scout, en 1947.

Fotografia en el Museo de Arte Abstracto Manuel FelguerezFotografía en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez.“Aquella vez que conocí Europa, pude asistir a los grandes museos y admirar las obras de arte, entonces decidí que quería ser artista. Siete años después, cuando terminé la preparatoria, hice mi primera exposición, que era todavía figurativa, con cierto toque de folclor y mexicanismo. En ese mismo año —1954— obtuve una beca por el gobierno francés para estudiar en París, en donde fui asesorado por un maestro cubista extraordinario, llamado Ossip Zadkine”, narró en entrevista.

A partir de ahí, el cubismo tuvo su influencia en la anteriormente figurativa obra de Felguérez Barra, mediante simplificación de personajes, configuraciones planas, concavidades, convexidades y geometrización de formas como las del cuerpo humano. Esta etapa de su formación, así como conocer la obra del escultor Hans (Jean) Arp, motivó al artista a elegir el camino de la abstracción y ser pionero de este estilo en México.

La geometría como elemento fundamental en el arte contemporáneo

“Cuando empecé a trabajar con geometría, un poco a la manera cubista, poco a poco fui llegando a la esencia de lo que se llama arte abstracto. Entonces, al ver hacia atrás, noté que las personas nos educamos con conocimiento, y que si yo quería ser un artista moderno y contemporáneo, la geometría era un elemento indispensable. Fue así como empecé a hacer geometría sin querer hacerlo, surgió de manera natural”.

El maestro Felguérez expuso que posteriormente se percató que existían dos tipos de geometría igualmente estrictas: la primera matemática, creada prácticamente por el cerebro humano, y la otra, presente en la naturaleza, de forma natural. La suma de las dos da como resultado que la geometría pueda ser encontrada en cada elemento visual.

“Si volteamos a nuestro alrededor, podemos observar que no hay nada que no sea geométrico; las personas, aunque seamos orgánicas, vivimos en la geometría, y gran parte de la creación de productos en el siglo XX se basó en ella”.

Experimentación con computación y geometría: el espacio múltiple

A su regreso a México, Manuel Felguérez continuó con su carrera como artista, mientras se inició como docente en las asignaturas de escultura y composición en la Universidad Iberoamericana. Mencionó que ese tiempo solamente había tres computadoras en el país: una en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y las otras dos en la Universidad Nacional Autónoma de México —una en el Instituto de Matemáticas y otra abierta al estudiantado en general.

Museo de Arte Abstracto Manuel Felguerez Interior 8Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez Interior.“En la UNAM me dieron permiso de usar la computadora de los estudiantes una vez por la semana durante una hora, aunque a veces no la podía usar porque no estaba cargada. Conseguí este permiso porque pensé: si una computadora puede acelerar cálculos matemáticos y la geometría es parte de las matemáticas, yo creo que puedo experimentar con la geometría. Tuve que empezar a aprender desde el lenguaje para comunicarme con el ordenador y perforar tarjetas para explorar la posibilidad de hacer dibujos”.

Tiempo después obtuvo la Beca Guggenheim y se desempeñó como investigador huésped en la Universidad de Harvard, además de impartir clases en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Relató que cuando llegó a Harvard, su mayor entusiasmo fue contar con su propia computadora, con la que podía experimentar las 24 horas del día. Esta oportunidad le ayudó a incrementar su productividad como investigador, cuyos resultados fueron publicados tres años después en su primer libro, llamado El espacio múltiple, y lo hizo ser considerado como el pionero del arte digital en México.

“Me gustaba experimentar con la computadora y logré hacer mi primer programa de dibujo, en el que hacía una serie de rayitas para que resultara un círculo. Una vez se me ocurrió concentrar en ella las figuras más frecuentes de mis obras en los 25 años que tenía como escultor, hasta que obtuve ocho formas. Pasó el tiempo y llegó un día en que me di cuenta que podía crear en la computadora una obra —pintura o escultura—, que antes me tardaba hasta un mes en generar, ahora en 11 segundos, perfectamente dibujada. Fue un proceso de optimización en el que de pronto ya tenía 100 obras, y meses después más de cinco mil cuadros, todos firmados por mí. Era como una fábrica; sin embargo, me dio nostalgia al recordar mi antigua manera de trabajar, cuando me ensuciaba las manos y trazaba con errores posibles, cada cuadro era como una aventura y la computadora ahora ya me había resuelto todo”.

En 1977, logró su nombramiento como investigador en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, en donde se desempeñó hasta su jubilación en 1990.

Abstracción artística entre el caos y el orden

El maestro Manuel Felguérez expuso que a pesar de que también había creado un programa computacional para cambiar el color de sus creaciones en pantalla, la nostalgia por el trabajo manual lo motivó a dejar la computación para continuar con su pintura y escultura de forma tradicional. Al valorar que su trabajo con la computadora estaba relacionado con el orden, le nació el interés por crear desórdenes. De esta manera empezó a jugar con el caos y el orden, que es el estilo que mantiene hasta la fecha.

“No se trata de sistematizar o interpretar mis obras, porque decidí no amarrarme con alguna teoría. Aunque al final mi intención sea lograr un equilibrio, cada obra que hago es como un experimento. Cuando siento que el cuadro o escultura ya tiene un equilibrio, es cuando me digo: ya está terminado. Para llegar a ese resultado, no sé si me voy a tardar un día, diez o un mes en encontrarlo”.

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Cada obra artística es similar a una aventura

El maestro Felguérez expuso que realizar cada cuadro resulta un periodo muy emotivo para él, como si se tratase de una aventura o un viaje, en donde se sabe cómo y cuándo comienza y no se conoce con certeza en qué momento o lugar vaya a terminar. Destacó que para su carrera tanto profesional como personal le fue de gran utilidad pertenecer al Movimiento Scout.

“Ser parte de la Asociación de Scouts de México me sirvió muchísimo, primero porque me dio un decálogo en el que sigo creyendo y es parte de mi formación. Después, porque gracias al escultismo me aficioné a los viajes, a caminar de un lado a otro y a conocer el arte desde distintas perspectivas. Me enorgullece decir que fui un loco explorando ríos, cavernas y que he tenido un gran gusto por la naturaleza. Ser scout está en mi formación y es precisamente ese mismo espíritu el que conservo en mi creación artística”, concluyó.