El Grito, de Rufino Tamayo- Sandra Isabel Jimenez

El Grito, de Rufino Tamayo- Sandra Isabel Jimenez


Sandra Isabel Jiménez

Xalapa, Ver., 22 de agosto. Personaje sintético, expresivo, “El grito” de Rufino Tamayo, forma parte de su tradición iconográfica, con sus cielos estrellados y cuerpos celestes: todo el sello del artista mexicano, como obra emblemática, describe Santiago Pérez Garci, curador del Instituto Veracruzano de la Cultura.

La obra se exhibe en la Galería de Arte Contemporáneo de Xalapa (GACX), junto con trabajos de Francisco Toledo, en la muestra “Maestros Oaxaqueños del IAGO” (Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca), la cual está abierta desde éste 22 de agosto.

Santiago Pérez Garci, curador del IVEC, y "El Grito" de Rufino Tamayo
Santiago Pérez Garci, curador del IVEC, y “El Grito” de Rufino Tamayo

“El grito” fechada en 1975, forma parte de las obras de Tamayo en mixografía, una técnica que inventó y que permite que una plancha de cualquier material –desde madera hasta metal- sirva como matriz para la impresión de un dibujo en relieve.

La muestra presenta obras de 14 artistas “cuyas raíces se encuentran en Oaxaca”.

Rufino Tamayo nació en Oaxaca el 26 de agosto de 1889, por eso encabeza la exposición, al ser uno de los primeros artistas en México en explorar la abstracción figurativa basada en el modernismo internacional y su apreciación del arte prehispánico.

"El Grito" de Rufino Tamayo, se exhibe en la Galería de Arte Contemporáneo de Xalapa

La exposición “Maestros oaxaqueños del IAGO” fue curada por Deborah Caglow, a invitación de Francisco Toledo, promotor de la colección, como impulsor del IAGO y del Centro de las Artes San Agustín (CASA), la otra institución encargada de la muestra, la cual se montó para conmemorar el 30 aniversario del IAGO, que fue fundado en 1988 por Francisco Toledo, como un centro de conjunción de artistas nacionales y extranjeros, para la creación e intercambio de ideas en favor del arte.

Francisco Toledo nació 51 años después que Tamayo, en la ciudad de México, ¿cómo fue que se vincularon?.

Santiago Pérez menciona que se conocieron cuando Toledo llegó a París y lo visitó en su estudio, y que Tamayo hasta se volvió promotor de su obra.

Toledo, el pintor mexicano vivo, más importante, es parte de la muestra.

Francisco Toledo (1940), está inmerso en la cultura oaxaqueña y ha fundado muchas instituciones culturales en ese estado, incluyendo -por supuesto- el IAGO. Las imágenes de Toledo se basan en las realidades mexicanas y en esta exposición se enfocan al terremoto de 2017 que devastó la ciudad de Juchitán, su tierra de origen.

Se suma el trabajo del nativo de Japón, pero asentado en Oaxaca, Shinzaburo Takeda (1935), quien se enfoca en las culturas indígenas de la región y también se ha dedicado a la instrucción de generaciones de jóvenes grabadores en la Escuela de Bellas Artes, de la Universidad Autónoma de Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). 

"El Grito" de Rufino Tamayo, se exhibe en la Galería de Arte Contemporáneo de Xalapa

En la exposición también se presenta una muestra de lo que llaman “estilo oaxaqueño”, un tipo de lenguaje visual del arte contemporáneo que hace referencia a las distintas culturas del estado de Oaxaca. Estas imágenes son ricas, con significados distintos, y se caracterizan por un fuerte contenido narrativo, mitológico y simbólico.

Los grabados de Rodolfo Morales, Juan Alcázar y Enrique Flores entran en esta categoría. Morales (1925-2001) vivió y trabajó en Ocotlán, y basó sus imágenes en el folclore, las personas y los lugares de allí. Juan Alcázar (1955-2013), un gran enseñante, también trabajó en este estilo mágico-realista, con un dominio de las técnicas gráficas. Enrique Flores (1963), de Huitzo, un lugar cerca de Oaxaca, también hace imágenes coloridas y poéticas que continúan la tradición de representar temas oaxaqueños. 

La muestra además contiene impresiones de Alejandro Santiago (1964-2013) que incluyen figuras animadas y expresionistas, y Sergio Hernández (1957) quien recrea un mundo parecido a un circo en las impresiones que se ven aquí, incluyendo un enorme grabado en madera estampado a dos tintas. Las imágenes de Guillermo Olguín (1969) sugieren una conexión con los sueños y el inconsciente. La exposición termina con Demián Flores, cuyas estampas son las más posmodernas de la exposición, combinando la cultura popular y las imágenes prehispánicas para cuestionar la identidad de la sociedad mexicana contemporánea.

En el montaje de la exposición también estuvo a cargo Daniel Brena, director del Centro de las Artes de San Agustin y Brenda Castillo directora de la GACX.

El Grito, Rufino Tamayo, 1975
El Grito, Rufino Tamayo, 1975

El Grito, Rufino Tamayo, 1975

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