América Latina es uno de los pilares para la implantación global de la compañía china Huawei y probablemente la región donde las ventas del segundo mayor fabricante mundial de equipos de telecomunicaciones están creciendo con mayor rapidez.
Según explicó a Efe en la sede central de Huawei, en Shenzhen (sureste), el vicepresidente para asuntos mediáticos internacionales de la compañía, Roland Sladek, la firma no desglosa sus datos sobre América más que de manera conjunta para el continente, pero dada su escasa presencia en EEUU -un 1 por ciento del mercado-, casi todo ese peso viene de Latinoamérica.
Eso dice mucho sobre la importancia de la región en sus cuentas, ya que el mercado americano de Huawei creció un 37 por ciento en 2011, por encima del 26 por ciento que lo hizo el de Europa y del 5,5 por ciento que registró China.
«América Latina es un mercado que está creciendo extremadamente rápido, y nuestro principal negocio en América está allí y en Canadá», especialmente en países como Brasil y México, destacó Sladek.
La firma china, presente en la región desde 2002, tiene ya más de 10.000 empleados en toda Latinoamérica, por encima de los 7.000 en Europa (cerca de un millar en España) y los 1.800 de EEUU.
Tanto en instalación de redes fijas como de telefonía móvil, Huawei trabaja ya en 14 países de la zona (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela), con Telefónica y sus filiales como principales socios, así como con operadores locales.
Según Sladek, en la región «hay mucho espacio para crecer», dada la «gran necesidad» de sus países por «actualizar» sus redes de telecomunicaciones o incluso expandir las ya existentes de telefonía móvil de tercera generación.
Las infraestructuras de redes de telecomunicaciones suponen cerca del 74 por ciento del negocio total de Huawei en todo el mundo, pero también introduce sus otros dos grandes subsectores en Latinoamérica: los aparatos para consumidores (teléfonos móviles y tabletas con conexión a internet) y las «soluciones para empresas».
Especial protagonismo en Latinoamérica tienen, sin embargo, los aparatos para consumidores, que suponen cerca de un 20 por ciento del negocio total de la compañía.
La firma se estrena en esa región con su teléfono Ascend P1, uno de los más delgados del mercado, y espera lanzar para esta Navidad en Latinoamérica su rápido modelo Ascend D1, con tecnología de cuatro procesadores.
Desde este año uno de los desafíos de Huawei en todo el mundo es empezar a posicionar su nombre y sus productos para consumidores, y la apertura este año en Caracas de su primera tienda en todo el mundo de tabletas y móviles de su marca es uno de sus primeros pasos dentro de esa estrategia.
A eso se suma el peso de los centros de innovación conjunta que Huawei, que cuenta con la quinta parte de las patentes mundiales de 4G LTE, tiene en distintos puntos de la región con distintos operadores locales.
El alto cargo de la compañía también asegura que por el momento «no hay motivo» para salir a Bolsa, como se había rumoreado en las últimas semanas, aunque tampoco lo descarta.
«Hasta ahora una de las fortalezas de Huawei es su estructura de propiedad participada por los empleados, por lo que la compañía no trabaja bajo la presión de los mercados financieros» y tiene las manos libres para tomar decisiones e invertir sin dificultad pensando a largo plazo, destacó el directivo.
Huawei, fundada en 1987, es totalmente privada, nunca ha cotizado en Bolsa y está completamente en manos de sus accionistas, que son unos 65.000 de sus propios empleados chinos, entre sus más de 150.000 trabajadores en todo el mundo, recuerda.
El directivo de Huawei rechazó el reciente informe de la comisión de inteligencia del Congreso de EEUU en el que acusa a Huawei y a su competidora también china ZTE de fabricar tecnología con «puertas traseras», susceptibles de utilizarse para el espionaje en favor de Pekín.
Atribuyó el informe a un movimiento de proteccionismo comercial sin ninguna prueba que lo sustente. Negó igualmente las recientes especulaciones de la prensa sobre un posible apoyo ilícito por parte de Pekín a su financiación.
«Huawei no hace «dumping» y no recibe ningún tipo de subsidios ilegales por parte de ningún gobierno», zanjó Sladek. 

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