La Dirección General de Desarrollo Académico e Innovación Educativa (DGDAIE) de la Universidad Veracruzana (UV) tiene a su cargo diseñar y desarrollar programas estratégicos para la formación permanente del personal académico, además de gestionar apoyos que impulsen su carrera; también planea, propone, coordina, dictamina y evalúa estrategias y acciones para promover la mejora continua en el proceso educativo de los estudiantes.

Por lo anterior, esta entidad académica debe ser vista por toda la comunidad universitaria como espacio de acompañamiento, acentuó su titular José Antonio Hernanz Moral.

         “Toda la Universidad Veracruzana es una dirección de servicio. Debemos cambiar la idea –es una cuestión de imaginario y de percepción social– de que Juárez 55 (donde está ubicada la Dirección) es un lóbrego espacio de tortura, y pensar y exigir que sea el espacio de acompañamiento de la vida académica. Nuestra función es impulsar lo que ya existe”, expresó.

La DGDAIE tiene a su cargo las direcciones de Fortalecimiento Académico (integrada por Evaluación, Superación y Formación Académica) e Innovación Educativa (conformada por Desarrollo Curricular, Apoyo a la Formación Integral del Estudiante y Educación Continua).

 De igual forma, a esta entidad pertenece la Coordinación del Programa de Aprendizaje Basado en Problemas, la cual promueve, divulga, investiga y evalúa metodologías de aprendizaje basadas en la resolución de problemas, a fin de que los alumnos se apropien de los conocimientos de las experiencias educativas y los usen en la resolución de problemas de la vida real.

“De forma casual se dio configuración a esta dirección en los últimos meses como un campo en el cual han entrado muchas coordinaciones. Creo que en lugar de presentar un mosaico, es un conjunto de tendencias de lo que el desarrollo académico y la innovación educativa vinculadas entre sí tienen que ofrecer”, opinó el funcionario académico.

 

De disciplinas y tutores

En entrevista, mencionó un replanteamiento del Área de Formación Básica General (integrada por Lectura y Redacción a través del Análisis del Mundo Contemporáneo, Habilidades de Pensamiento Crítico y Creativo, Computación Básica e Inglés I y II), que debe ser acreditada por los estudiantes de cualquier opción profesional dentro del primer 50 por ciento de créditos del plan de estudios.

         “Lo que nos toca ahora es replantear esa área básica, y no digo que se vaya a cambiar de aquí a mañana ni mucho menos. Hace 15 años muchos estudiantes no sabían encender una computadora y esta área tenía que enseñarles a usarla, hoy en día muchos de nuestros estudiantes saben incluso hacer aplicaciones para tabletas por su cuenta; entonces eso hay que potenciarlo, el uso del Inglés tiene que ser de una forma completamente distinta, las habilidades deben ser muy diferentes y tenemos que potenciar la creatividad.”

         Añadió la importancia de incorporar actividades artísticas para la comunidad estudiantil en todos los semestres, tendencia de las universidades del mundo contemporáneo con alto reconocimiento mundial. “Es una cosa que deberíamos hacer, tenemos una tradición artística impresionante, y aunque da la sensación de que el arte es socio, no es cierto, es una forma de reconstrucción del conocimiento”.

         A decir del funcionario, las disciplinas artísticas permiten que la creatividad y el sistema cognitivo del ser humano se expandan “tremendamente”, exigencias del actual mercado laboral.

         Otra de las aspiraciones es repensar el proceso de evaluación de los estudiantes, no para hacerlo más fácil sino acorde con la realidad: la interdisciplinariedad, con un proceso de investigación riguroso.

         “Yo soy de la idea de que una forma de titulación debería ser a partir de la resolución de un problema de tipo interdisciplinario. Una tendencia que todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) están promoviendo.”

         El especialista en filosofía remarcó la importancia de la labor tutorial. Según él se trata del elemento crucial para que el Modelo Educativo Integral y Flexible y el Plan General de Desarrollo 2025 de la UV funcionen. “Ésa es la figura clave académica de los próximos años”.

         El tutor o tutora se tornan centrales en una universidad innovadora y creativa, porque se trata de una persona que le ha permitido al estudiante hacer un camino personal. “Para eso es necesario un tutor intelectualmente comprometido”, según él.

         Esta figura central de la tutoría, continúo, requiere de un profesor bien formado disciplinaria e interdisciplinariamente, “eso nos lleva al fortalecimiento académico”.

         La investigación, la participación en congresos, la publicación en revistas arbitradas, las relaciones y redes con otras instituciones y la gestión de recursos son algunas de las características que debe reunir el tutor.

         Aclaró que en ningún caso se trata de una figura adoctrinante, de lo que se trata es de formar personas que se atrevan a llevar su propia vida.

         Sobre Coordinación del Programa de Aprendizaje Basado en Problemas, mencionó que se trata de la entidad de más reciente creación y que está integrada por un grupo de matemáticos.

         “Este grupo de profesores ahora está enfocado en unos cursos que tienen que ver con el Área Académica Económico-Administrativa, lo que están proponiendo es cómo formar y hacer competente a la gente en matemáticas, pero no a través de generar fórmulas, sino resolviendo problemas reales.”

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