Mujeres en tratamiento de fístula obstétrica

Mujeres en tratamiento de fístula obstétrica


A escala mundial, cada día unas 800 mujeres pierden la vida a raíz de complicaciones del embarazo o del parto. Por cada mujer que muere debido a causas relacionadas con la maternidad, se estima que hay al menos otras 20 mujeres que padecen morbilidad por esas causas, y una de las más graves consecuencias es la fístula obstétrica. En todo el mundo hay más de 300 millones de mujeres que padecieron complicaciones del embarazo y el parto.

La fístula obstétrica es una de las lesiones más graves y trágicas que pueden ocurrir durante el parto, aún cuando es susceptible de prevención y tratamiento. Se trata de un orificio entre el canal del parto y la vejiga o recto causado por la prolongación u obstrucción de un parto sin recibir tratamiento y es consecuencia de un trabajo de parto prolongado y obstruido. La fístula obstétrica causa incontinencia a la mujer, lo cual lo vuelve un trastorno penoso para la mujer, que avergüenza a quienes lo sufren y a menudo las aísla de sus comunidades.

Las estimaciones más generalmente aceptadas indican que en el mundo en desarrollo hay entre 2 millones y 3,5 millones de mujeres que viven con la fístula obstétrica, y que cada año se agregan entre 50,000 y 100,000 nuevos casos.

La fístula obstétrica, que casi se ha eliminado en el mundo desarrollado, es tal vez uno de los más elocuentes ejemplos de falta de equidad en el acceso a servicios de salud materna y, hasta hace poco tiempo, uno de los más ocultos; sigue afectando a los más pobres entre los pobres: las mujeres y las adolescentes residentes en algunas regiones del mundo remotas, donde más escasean los recursos.

Los síntomas de la fístula obstétrica suelen ponerse de manifiesto a principios del período de posparto. Por otra parte, a menudo aparecen otros síntomas igualmente graves, entre ellos: traumas psicológicos, deterioro de la salud, agravación de la pobreza y estigma social por parte de la familia y los amigos.

La fístula obstétrica es susceptible de prevención y, en la mayoría de los casos, de tratamiento. La cirugía reconstructiva, practicada por un cirujano experto y debidamente capacitado, puede reparar la lesión, con tasas de éxito del orden de 90 por ciento para los casos poco complicados. El costo medio del tratamiento de la fístula —incluidos la operación quirúrgica, la atención postoperatoria y el apoyo para rehabilitación— es de 300 dólares por cada paciente.

El hecho de que persista la fístula, sobre todo entre las mujeres y las niñas más pobres y marginadas del mundo es el resultado horrendo de las desigualdades sociales, económicas y de género, de la denegación de los derechos humanos y de la falta de acceso a servicios de salud reproductiva de calidad, incluida la atención materna y neonatal. Podemos y debemos poner fin a este sufrimiento innecesario.

La fístula puede prevenirse totalmente, si todas las mujeres y las niñas tienen acceso a servicios de salud sexual y reproductiva integrales y de calidad, sobre todo servicios de planificación familiar, atención de la salud materna y atención obstétrica de emergencia, lo que permitiría retardar la edad del primer embarazo y poner fin a ciertas prácticas tradicionales nocivas.

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