Albert Schatz

Albert Schatz


Albert Schatz nació en Norwich, Connecticut, EE. UU., el 2 de febrero de 1922, hijo de padres ingleses y judeo-rusos, fue criado en una granja.

El libro Experimento Once, escrito para reivindicarlo como creador de la estreptomicina, refiere que Albert Schatz llegó a la Universidad Rutgers buscando doctorarse en el conocimiento de los microbios del suelo para incrementar la producción agrícola, búsqueda en la que ya estaba inmersos otros investigadores.

Sin embargo en el Departamento de Microbiología del Suelo de la Universidad de Rutgers le pidieron que buscase la cura contra la tuberculosis, llamada la gran plaga blanca por la palidez que causa en los pacientes, que en esa época había arrasado incluso poblados enteros de Europa.

La Segunda Guerra Mundial estaba en su cuarto año y las informaciones obtenidas de Alemania y Japón indicaban las intenciones de estos países por usar gérmenes mortales como el ántrax, el cólera, el tifus o la tuberculosis, contra los cuales la penicilina (descubierta por Alexander Fleming en 1928) era ineficaz, por lo cual se necesitaban nuevos y más eficaces antibióticos.

Trabajó solo en un laboratorio instalado en un sótano en el Cook College en la Universidad de Rutgers; ahí dedicó casi todo su tiempo a estudiar un microorganismo denominado Streptomyces griseus, un actinomiceto (un tipo de bacteria) que encontró en el suelo de la granja de Rutgers, porque estaba seguro de que este contenía la clave para la cura para la tuberculosis. El 23 de agosto de 1943, Schatz aisló el mecanismo que permitía convertir a este microorganismo en un antibiótico; casi dos meses después el 19 de octubre de 1943 aisló dos cepas de actinobacteria, que podían efectivamente detener el crecimiento de ciertas bacterias resistentes a la penicilina: la E. Coli y el bacilo de Koch, causante de la tuberculosis.

Originalmente, el descubrimiento de la Estreptomicina se lo acreditó únicamente a su supervisor, Selman Waksman, quién incluso recibió en 1952 el Premio Nobel por este descubrimiento.

Waksman en cuanto conoció los resultados del trabajo de Schatz realizó publicaciones científicas acreditándoselo y colocando al joven científico al final de los créditos.

Cuando se difundió el descubrimiento la prensa general comenzó a llegar a Rutgers para conocer el nuevo antibiótico y ahí Waksman eliminó completamente de la autoría del descubrimiento a Schatz, al igual que lo excluyó del reparto de regalías que acordó con la Universidad por la comercialización de la estreptomicina,

Schatz rechazó drásticamente esta falsa acreditación de méritos e inició un juicio en 1950 contra Waksman, requiriendo su reconocimiento como descubridor de la estreptomicina y reclamando parte de las regalías de sus patentes. Después de un año,  en un acuerdo extrajudicial estos requerimientos se vieron satisfechos.

La universidad de Rutgers finalmente reconoció públicamente el origen del descubrimiento de la Estreptomicina al brillante Albert Schatz, pero la fundación Nobel nunca reconoció su error en la entrega del premio a quien solo había sido el supervisor formal del trabajo sin haber participado en el mismo.

Falleció víctima de un cáncer pancreático en Filadelfia el 17 de enero de 2005, luego de haber sido reconocido con múltiples premios a lo largo de su carrera.

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