Vih glucosilado envuelto por proteinas- Guillaume Stewart-Jones y otros

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En nuestro país, la distribución del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) tiene un patrón muy particular. Se calcula que de las 220 mil personas infectadas casi dos tercios son hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Pero también existe evidencia de que cada vez hay más contagios por contactos heterosexuales y más mujeres se detectan como portadoras del VIH.

celula infectada VIH NIH USAVIH (amarillo) infectando una célula humana (azul). Crédito: National Institutes of Health (Estados Unidos).

Para evidenciar las diferencias de género entre personas VIH positivas, el maestro Sergio Bautista Arredondo, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), realizó un estudio sobre las características sociodemográficas y las prácticas de riesgo entre individuos VIH positivos en la Ciudad de México.

Sergio Bautista Arredondo

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Para ello se realizaron entrevistas a mil 490 pacientes de clínicas que tratan el VIH. Las entrevistas recabaron información acerca del nivel de ingresos, nivel de estudio, etnicidad, comportamientos de riesgo y prácticas sexuales, conocimientos del VIH, uso de alcohol o drogas, entre otros datos importantes para la caracterización.

El estudio reveló que existen diferencias significativas entre las condiciones e historia de infección entre hombres y mujeres de la Ciudad de México.

Por ejemplo, 72.3 por ciento de los hombres con VIH eran solteros, mientras que solo 32.9 por ciento de las mujeres lo era. Además, 82 por ciento de las mujeres entrevistadas tenía uno o más hijos, mientras que solo 12 por ciento de los hombres reportó tener descendencia.

Una característica muy importante es que 69.6 por ciento de las mujeres fueron infectadas por una pareja estable, contra 44.0 por ciento de los hombres.

“Las mujeres en el estudio resultaron tener características socioeconómicas que las hacían más vulnerables, como bajos niveles de ingresos y de estudio”, explica el investigador.

El 30 por ciento de las mujeres infectadas contaba con estudios posteriores a la secundaria, mientras que 73.3 por ciento de los hombres tenía estudios posteriores a la secundaria. En cuanto a educación superior, solo 15.6 por ciento de las mujeres contaba con estudios de licenciatura o más, contra 47.6 por ciento de los hombres.

Los datos recolectados indican que las mujeres infectadas con VIH son mujeres con educación básica y bajos ingresos, con hijos, infectadas en su mayoría por una pareja estable. Por el contrario, los hombres en el estudio eran en su mayoría solteros, con mayores grados de educación y que ganaban el doble que el grupo femenino.

Contacto line cyan

Sergio Bautista Arredondo
Instituto Nacional de Salud Pública
Teléfono: 52 (777) 329 3000 ext. 5261
Correo electrónico: sbautista@insp.mx
Nivel: Investigador en Ciencias Médicas “C”
SNI: Nivel

El investigador afirma que el mensaje principal del estudio apunta a que los hombres se infectan principalmente por incurrir en conductas de riesgo, mientras que las mujeres se infectan por ser vulnerables económicamente.

La falta de autonomía y empoderamiento social y económico hace a las mujeres propensas a sufrir abusos sexuales. La violencia en el acto sexual es un factor que aumenta las probabilidades de transmisión del VIH, detalla el investigador.

“Además, para estas mujeres es más difícil cuidarse de sus propias parejas y exigirles tanto exclusividad como el uso de preservativos. Muchas veces sus parejas son migrantes, o simplemente al no contar con capital humano o económico la mujer no se siente en posición de exigir”.

Sergio Bautista Arredondo explica que estos resultados deben ser tomados en cuenta en el diseño de políticas de salud pública, para comenzar a identificar a las mujeres marginadas socioeconómicamente como un grupo clave en los programas de prevención del VIH, lo cual no sucede actualmente.

Todos los detalles de la investigación se plasmaron el artículo “A tale of two epidemics: gender differences in socio-demographic characteristics and sexual behaviors among HIV positive individuals in Mexico City”, publicado en la revista International Journal for Equity in Health.