Jean Francois Revel- Elsa Dorfman, 1999

Jean Francois Revel- Elsa Dorfman, 1999


Jean-François Revel, escritor y periodista francés, nació con el nombre de Jean-François Ricard en Marsella el 19 de enero de 1924.

Desde que comenzó su actividad periodística siempre estuvo a contracorriente en la vida intelectual de la Francia de la segunda mitad del Siglo XX. Eso lo hizo destacar por sus posturas conservadoras y la defensa de las libertades individuales en una Francia en la que las corrientes de izquierda campeaban entre los intelectuales.

Pero aún siendo un hombre de derecha se declaraba ateo, lo que evidenció con amplitud en su libro “Ni Marx ni Jesús”, su obra más polémica y conocida.

Cursó estudios secundarios en Lyón y en 1943 entró en la elitista Escuela Normal Superior, donde se especializó en Filosofía.

Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en la que colaboró en la resistencia contra la ocupación nazi, fue nombrado profesor de Filosofía en la ciudad de Tlemcen (1947- 1948), en Argelia, entonces colonia francesa.

Su siguiente destino, en el Instituto Francés de México (1950- 1952), supuso su primer contacto con la realidad latinoamericana, que nunca dejaría ya de apasionarle. Asimismo, durante sus años mexicanos dirigió junto al cineasta exiliado español Luis Buñuel una filmoteca francesa. De la ciudad de México expresó que era más cosmopolita que París o Roma; de Alfonso Reyes dijo que fue “príncipe del ensayo” y también tuvo elogios para Octavio Paz: “el más grande de los escritores mexicanos de nuestra época”.

Tras ejercer la enseñanza en la Facultad de Letras de Florencia (1952- 1956), en Italia, regresó a su país, donde prosiguió su carrera docente en liceos de Lille y París y en la Universidad de la Sorbona capitalina.

A su regreso a Francia entró de llano a las dos facetas que la forjaron renombre mundial: el periodismo y el ensayo. En la primera de ellas, fue redactor jefe de las páginas literarias de France-Observateur (1960- 1963) y consejero literario en las editoriales Julliard (1960-1965) y Robert Laffont (1965-1977). También estuvo vinculado durante años al semanario L”Express, del que fue editorialista literario y político de 1966 a 1978, año en que pasó a ser director hasta su dimisión en 1981. Empezó a colaborar después en otro de los principales semanarios franceses de información general, Le Point, así como con cadenas de radio como Europe 1 y RTL.

Su carrera como ensayista empezó en 1957 con un provocativo texto en el que anunciaba que la filosofía había muerto “Pourquoi des philosophes?” (¿Porqué los filósofos?, galardonado con el premio Feneon, en el que ya denunciaba el marxismo y el totalitarismo soviético, al tiempo que atacaba a monstruos de la filosofía como Heidegger o Jacques Lacan. En sus más de treinta títulos, el tema esencial de sus textos son los fenómenos políticos, materia en la que siempre fue beligerante contra los totalitarismos, como en La tentación totalitaria (1976).

Entre sus libros publicados en español destacan “El Estado megalómano”, “Las ideas de nuestro tiempo”, “El rechazo del Estado”, “El renacimiento democrático” y “Diario de fin de siglo”.

En su libro “La gran mascarada” criticó acremente a quienes, a pesar del desmoronamiento de la Unión Soviética, continuaron alabando el comunismo como forma de gobierno y arremetió contra quienes no supieron extraer ninguna lección.

Pero sus intereses llegaban a círculos diferentes al pensamiento político: la gastronomía, los viajes o los ensayos sobre escritores como Marcel Proust llenan una obra poliédrica y siempre sugerente por su honestidad y la fuerza de su escritura.

Es autor de una historia de la gastronomía -Revel no sólo era un gourmand, sino también un gourmet- y de una antología de la poesía francesa.

Fue nombrado miembro de la Academia Francesa -uno de los 40 inmortales- en 1997.

Su último libro “La obsesión antiamericana. Su funcionamiento, sus causas, sus inconsecuencias” (2002), veía la luz justo cuando los sentimientos de las sociedades europeas frente a la hiperpotencia de Washington alcanzaban su cénit.

Paradojas de los tiempos: Falleció el domingo 30 de abril de 2006, la víspera de la conmemoración mundial del 1 de mayo como Día del Trabajo, como consecuencia de un problema cardiaco en un hospital a las afueras de París, a donde había ingresado dos semanas antes.

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