Los estadounidenses llevaban meses preparándose para el eclipse total de Sol de este lunes 21 de agosto. Los observadores situados a lo largo de una franja de 115 km de ancho que cruza desde Oregón (al oeste) hasta Carolina del Sur (al este) han podido disfrutar de este espectáculo astronómico, en el que la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol atenuando y ocultando la luz de nuestra estrella.
Durante un máximo de 2 minutos y 40 segundos, las personas que se encontraban en las zonas adecuadas, por donde pasó la banda de totalidad del eclipse, se vieron bañadas por un misterioso crepúsculo en mitad del día. Equipados con gafas e instrumentos especiales pudieron observar el paso de la Luna por delante del Sol, y disfrutar de su espectacular corona solar.

La sombra de la Luna sobre la Tierra durante el eclipse de Sol del 21 de agosto de 2017, vista desde la Estación Espacial Internacional- NASA