Kate Sheppard, billete de Nueva Zelanda

Kate Sheppard, billete de Nueva Zelanda


Por primera vez en la historia del mundo, en Nueva Zelanda, en las Elecciones Generales celebradas el 28 de noviembre de 1893, la mujer puede ejercer el derecho a voto sin restricciones, gracias al movimiento liderado por Kate Sheppard tras haberse aprobado el 19 de septiembre pasado, el proyecto de ley electoral para otorgar el sufragio a las féminas mediante sanción real aprobada por el Gobernador Lord Glasgow.

Esto propició que el trabajo de Sheppard para lograr este fin tuvo un impacto considerable sobre los movimientos por el sufragio femenino en otros países.

De todos modos a las mujeres sólo se les permitía votar pero no presentarse a elecciones. Las boletas femeninas de votación se adoptaron apenas semanas antes de las elecciones generales. Solo desde 1919 las neozelandesas obtuvieron el derecho a ser elegidas para un cargo político.

La conquista del voto femenino tiene la característica de que en la mayoría de los países abrió paso al voto universal, lo que no ocurrió en Estados Unidos o Sudáfrica, donde el sufragio femenino se autorizó pero aún se mantuvieron restricciones para las personas que no eran de color blanco.

Antes de Nueva Zelanda el sufragio femenino se había autorizado (y revocado) en diversos países bajo distintas circunstancias.

En 1776 en Nueva Jersey se autorizó accidentalmente el primer sufragio femenino (se usó la palabra «personas» en vez de «hombres»), pero se abolió en 1807.

En 1838 se aprobó el sufragio femenino (con las mismas características propias que el masculino) en las islas Pitcairn.

En la segunda mitad del siglo XIX, varios países y estados reconocieron un tipo de sufragio femenino restringido empezando por Australia del Sur en 1861.

En 1869, el Territorio de Wyoming se convirtió en el primero de EE.UU. donde se instauró el «sufragio igual» (sin diferencias de género) aunque no el sufragio universal (no podían votar hombres ni mujeres de piel oscura).

La legislación internacional reconoció el sufragio femenino a través de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas En 1948, cuando se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo artículo 21 declara:

“Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”.

La Convención sobre los derechos políticos de la mujer (Convention on the Political Rights of Women) fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la resolución 640 (VII), del 20 de diciembre de 1952 y entró en vigencia el 7 de julio de 1954, basándose en el Artículo 21 de la Declaración de Derechos Humanos y explicitando el derecho de las mujeres al voto y su acceso a cargos públicos. En su Artículo I, la convención dispone: “Las mujeres tendrán derecho a votar en todas las elecciones en igualdad de condiciones con los hombres, sin discriminación alguna”.

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