Sorpresas tiene la ciencia, la ciencia nos da sorpresas…

 

De acuerdo con la Wikipedia, la serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. En términos más generales se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente.

En la historia de la ciencia son frecuentes las serendipias. Por ejemplo, Albert Einstein reconoce esta cualidad en algunos de sus hallazgos. También existen casos de serendipias en obras literarias, cuando un autor escribe sobre algo que ha imaginado y que no se conoce en su época, y se demuestra posteriormente que eso existe tal como lo definió el escritor, con los mismos detalles. No se debe confundir con la anticipación o la ciencia-ficción, donde se adelantan inventos mucho más genéricos que casi todo el mundo cree que probablemente existirán algún día.

-Para que dar tanto brinco estando el suelo tan parejo, Mané; ira, si mi brújula no me engaña todo ese rollo de la Viki sobre la dizque serendipia no es otra cosa que lo que en buen cristiano llamamos chiripa, exactamente como Malacates obtuvo su doctorado: de puritita chiripa.

-Precisamente Sidonio, y fíjate que para sorpresa de quienes creen que todo descubrimiento científico se debe a la aplicación rigurosa de un supuesto método científico, muchos descubrimientos e ideas innovadoras en la ciencia y la tecnología no son más que chiripadas, golpes de suerte. ¡Ah! Pero eso sí, hay que tener cierto talento para apreciar el valor del chiripazo y sacarle provecho. Ya lo decía Louis Pasteur, quien destacó la importancia de la observación acompañada de ingenio en la ciencia: “En el campo de la investigación el azar no favorece más que a los espíritus preparados”.

            Un ejemplo de serendipia sería la aplicación del sildenafilo (Viagra) como fármaco contra la disfunción eréctil, que se descubrió al experimentarlo para el control de la hipertensión. Según Umberto Eco, la llegada de Colón a América sería una serendipia. En 1922, Alexander Fleming estaba analizando un cultivo de bacterias, cuando se le contaminó una placa de bacterias con un hongo. Más tarde descubriría que alrededor de ese hongo no crecían las bacterias e imaginó que ahí había algo que las mataba. Aunque él no fue capaz de aislarla, ese episodio dio inicio al descubrimiento de la penicilina.

             La serendipia puede ocurrir hasta en sueños, como en el caso del químico Friedrich Kekulé quien llevaba mucho tiempo intentando encontrar la estructura de la molécula de benceno. Según cuenta él mismo en sus memorias, una tarde, mientras volvía a casa en autobús, se quedó dormido. Comenzó a soñar con átomos que danzaban y chocaban entre ellos. Varios átomos se unieron, formando una serpiente que hacía eses. De repente, la serpiente se mordió la cola y Kekulé despertó. A nadie se le había ocurrido hasta ese momento que la molécula del benceno pudiera tener una estructura cíclica.

-¡Pero a lo que te truje Chencha!- alertó el doktor Malacates: Según revela una publicación que recibo regularmente, sucede que de pura serendipia el doctor Stuart Meloy, anestesiólogo y especialista en el control del dolor, quien estaba probando un dispositivo de su invención para aliviar el dolor de espalda, de pura chiripa descubrió que el aparato producía orgasmos en algunas mujeres, incluso en aquellas que padecían de anorgasmia.

            El dispositivo de Meloy está conectado a unos electrodos implantados en ciertos puntos de la columna vertebral para bloquear las señales dolorosas. Pero hay que buscar el lugar más adecuado en cada paciente, para lo cual se le pide a éste que avise al médico cuando sienta un cosquilleo. Y cual no sería la sorpresa del investigador cuando una de sus pacientes soltó unos extraños e intensos gemidos, y al indagar sobre el origen de éstos, la mujer se limitó a responderle que por favor le vendiera el dispositivo a su marido y le enseñara como usarlo. Pues al aplicarles el procedimiento estas  mujeres tuvieron un fabuloso orgasmo, según declararon.

            -Ya trepado en la serindipia, a Meloy le brillaron los ojitos y de inmediato se dio a la tarea de patentar su invento y a comercializarlo, ya no para aliviar el dolor de espalda, sino la tensión sexual, que en momentos puede ser terrible, ¿o no mi Chon?

            -No se burle doc, además es antiético revelar en la cantina mi expediente clínico, mejor páseme los datos de ese tal Meloy para ordenarle un aparatito de esos pues, como usted sabe, mis relaciones con María no andan en buenos términos, y quien quite y con eso se solucionen  nuestras broncas.

            -Aquí van las señas sobre el doctor Maloy y su aparato para producir orgasmos, pero invita las otras:

 http://www.the-scientist.com//?articles.view/articleNo/40302/title/Accidental-Orgasms/

            Reflexionar para comprender lo que se ve y lo que no se ve.

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