Bajo un cielo plomizo, frío y una intensa lluvia –que parecía que se empeñaba en contradecir los mensajes de Steven Chu y Mario Molina sobre aumento global de temperaturas– se han desarrollado los dos últimos días de conferencias en la ciudad bávara de Lindau, donde jóvenes científicos y premios Nobel siguen debatiendo sobre química verde y sostenibilidad en el Nobel Laureate Meeting.

“La necesidad es la madre de todos los inventos y ahora la necesidad es el clima”, comentó ayer el exsecretario de Energía del Gobierno de Barack Obama, el científico Steven Chu, galardonado con el premio Nobel de Física en el año 1997.

Para Chu ya no hay más discusiones posibles sobre el tema: “La temperatura global ha aumentado y seguirá aumentando. Los mares y océanos subirán de nivel. Los datos los muestra inequívocamente el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) y numerosos experimentos, como la misión GRACE de la NASA”. Para el científico estadounidense de origen chino, el impacto en nuestras vidas y nuestra economía “será grave”.

Analogía con el cáncer y el tabaco  

«En esta cuestión pienso que lo más adecuado es mantener un punto de vista epidemiológico», mencionó el Nobel, que lanzó al aire una curiosa analogía: “Esto es como cuando relacionamos el aumento de la incidencia del cáncer con el hábito de fumar cigarrillos sin tener todavía evidencia de una relación causal”.

“Tal vez no entendíamos exactamente por qué estaba sucediendo, pero estaba pasando. Incluso aunque no sepamos todos los detalles y los mecanismos exactos de la evolución climática, las tendencias son claras y nos piden que actuemos. Es hora de mover ficha”.

Ante los negros nubarrones que el cambio climático cierne sobre la humanidad, ¿cómo debemos comportarnos? Aquí, el mensaje de Chu se torna optimista: “Cada vez que se han proyectado escenarios de fatalidad y penumbra para el futuro, un cierto desarrollo científico inesperado, y a menudo relativamente simple, ha dado con la solución al problema. Una de las soluciones medio plazo está en la ciencia y la innovación tecnológica”. 

Reducir costes y ser eficientes

El exmiembro del Gobierno de Obama puso algunos ejemplos de cómo deben evolucionar las cosas, y citó el caso concreto de lavadoras y frigoríficos, en los que “la innovación orientada a través de normas de consumo energético impuestas por las autoridades llevaron a la reducción de costes y la eficiencia”.

Chu apostó por aplicar la misma receta al coche eléctrico para solventar la baja densidad energética de las baterías de litio, uno de los grandes problemas tecnológicos que impiden su arranque definitivo.

“El desafío más importante es cómo involucrar a las personas más brillantes del mundo y proporcionarles recursos suficientes para que puedan generar ideas que cambien las reglas del juego”, concluyó el Nobel de Física.

El bloqueo republicano en el Congreso
 

Por su parte el mexicano Mario Molina, uno de los más importantes precursores del descubrimiento del agujero de ozono antártico y ganador del Nobel de Química en 1995, ha abogado hoy por la necesidad de que se certifique en esta década un acuerdo internacional para combatir el aumento global de temperaturas, algo que, a su juicio, no veremos hasta que EEUU esté en disposición de ratificarlo. 

Este experto en química atmosférica forma parte de un escogido grupo de científicos que asesora al presidente de Estados Unidos, y en su opinión, de momento, mientras exista una mayoría republicana en el Congreso «no hay posibilidades» de que ese país acepte el acuerdo.

El Nobel mexicano ha subrayado que entre la comunidad investigadora ya hay un consenso “al 99%” sobre la influencia en el clima de las emisiones de gases con efecto invernadero, que siguen aumentado, sobre todo en los países emergentes como China, India y Brasil, que “no ratificarán el acuerdo mientras EEUU no lo firme”.

Reducir un 50% en 20 años
 

Molina estima que para conseguir efectos palpables “habría que bajar esas emisiones en un 30%  a finales de esta década y un 50% durante la próxima”, un desafío hay que afrontar, en su opinión, con medidas como la utilización de energías renovables, sin desechar el uso de la energía nuclear como complemento al mix energético.

Para Molina, a la sociedad le sale “más barato enfrentarse al problema que negarlo” y opina que “quizá de la crisis económica y social de la actualidad surja por necesidad un cambio global de modelo energético a largo plazo”.

Mañana finaliza en el encuentro de jóvenes científicos y premios Nobel en la ciudad Alemana de Lindau que ha contado con la presencia de 625 jóvenes investigadores de todo el mundo y 34 galardonados con el premio Nobel, y que ha dedicado su 63ª edición a la química aplicada a la sostenibilidad y la energía verde.

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