Manuel Jalón y su frefona- Wearbeard, SINC.jpg

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Inventar algo que parecer tan sencillo como la “fregona” (-que es el nombre que se le dio en España- o lampazo, trapeador, mapo, mopa, trapero, coleto, suape, aljofifa, mocho, trapo de piso o mechudo -como se le denomina en muchos otros lugares-), necesito de la inventiva de un doctor en aeronaútica, cuya tesis doctoral versó sobre los accidentes de este tipo

Manuel Jalón Corominas, el inventor de este artefacto, nació el 31 de enero de 1925. Pasó la mayor parte de su vida en Zaragoza y vivió en Estados Unidos y en Finlandia, donde escribió su tesis doctoral

Pero su idea tuvo múltiples y variados antecedentes y después de patentada también fue peleada en diversos campos.

En 1953, Manuel Jalón Corominas, como oficial ingeniero del Ejército del Aire español, es enviado a Estados Unidos para aprender las técnicas de mantenimiento de los primeros aviones a reacción F-86 Sabre adquiridos por España a su nuevo aliado, Estados Unidos. Durante su trabajo en la base aérea de Chanute, al sur de Chicago, observó como los operarios limpiaban el suelo de los hangares utilizando unas mopas o mochos con tiras de algodón los cuales escurrían en cubos metálicos gracias a un sistema de escurrido de rodillos.

Pero de hecho, ni siquiera este es su origen, si no que el mismo Manuel Jalón narra:

“Un día, en 1956, estando en una cervecería, un compañero me dijo: `Deberías dejar de pensar en fabricar elementos de mantenimiento para la aviación e inventar algo para que las mujeres -señalando a una que limpiaba de rodillas un rincón del bar- frieguen de pie’. `Esto está hecho’, le contesté muy convencido y ya no pude quitarme la idea de la cabeza. Entonces, me vino a la mente aquella idea visual con la que había tenido contacto durante mi incursión (1954-55) en América: los hombres fregando con unos cepillos de palo largo el aceite de los hangares de la base donde hice un curso de mantenimiento para los primeros aviones caza de reacción, F-86, que el Ejército del Aire trajo a España”.

Las primeras unidades del invento de Manuel Jalón fueron bautizados como aparatos lavasuelos hasta que Enrique Falcón Morellón, quien fue el primero venderor de los instrumentos, decidió escribir en las notas del primer pedido (julio de 1957) la palabra fregonas.

Yo me llevé un gran disgusto porque consideraba más digna la palabra lavasuelos que la de fregona, porque así se llamaba peyorativamente a las mujeres empleadas en la cocina y la limpieza. Pero el pueblo dio la razón a Falcón e incluso la Real Academia Española admitió la acepción para los útiles de fregar el suelo de pie”.

Su objetivo era “levantar a la mujer del suelo” y erradicar las enfermedades que afectaban a la espalda, las rodillas y la piel de las amas de casa y profesionales de la limpieza.

Al observar la aceptación del instrumento, en 1958, de vuelta en España, creó la empresa de fregonas Manufacturas Rodex,.

Pero el éxito tampoco fue inmediato. Manuel Jalón y su equipo intentaron presentar el producto organizando demostraciones con señoritas en escaparates, siguiendo las vueltas ciclistas en un coche escoba sobre el que montaban una monumental fregona y lanzando miles de pequeños paracaídas de seda con publicidad sobre las ferias de muestras. Pero nadie le hacia caso.

Las ventas comenzaron a darse hasta que los comerciantes acabaron por entender que debían explicar a las amas de casa lo que era el invento y su uso, demostrando su utilidad. “Sin duda les debo muchísimo porque, a cambio de nada, perdieron muchas horas de su vida explicando a las señoras cómo funcionaba el nuevo invento. Uno de los artículos más exportados de la historia de España”, asentaba Manuel Jalón en el Enciclopedia Encarta de Microsoft.

Posteriormente Manuel Jalón, en 1964, desarrolló un modelo con escurridor troncocónico que fue registrado como «patente de invención con novedad internacional». En ese modelo, el escurrido del mocho (mechudo, peludo, tiras) se realizaba mediante un cono escurridor encajado en la embocadura del cubo, todo ello construido en plástico. Anteriores a este modelo de Manuel Jalón ya existían en los Estados Unidos mopas con cubo donde el escurrido se realizaba por compresión en un cono escurridor. Manuel Jalón registró, en 1968, en EE.UU. como patente de invención su cubo escurridor con rodillos accionados por pedal.

A Manuel Jalón le pelearon en diversos momentos la autoría de la fregona, pero los tribunales españoles le ratificaron el ser el creador en diversos momentos.

Pero este no fue su única aportación al bienestar general, entre sus múltiples creaciones están las innovaciones que introdujo en la jeringuilla desechable. Hasta 1973, las jeringuillas de un solo uso eran un instrumento muy poco habitual en España debido a su elevado costo. Gracias a sus modificaciones, que redujo el número de piezas y creó una estructura más fina y económica, en España pudieron generalizarse las jeringuillas de un solo uso, disminuyendo así el riesgo de contagio de enfermedades.

Estos dos utensilios, por cotidianos, quizá no aparenten lo que han conseguido, mejorar la vida de varias generaciones. El responsable, todo un genio de las cosas sencillas.

En 1989, y después de haber vendido más de 60 millones de fregonas en todo el mundo, Manuel Jalón y varios de sus socios en Manufacturas Rodex, S.A., vendieron sus acciones a la multinacional holandesa Curver BV. Manuel Jalón se centró entonces en dedicar sus esfuerzos en otros proyectos.

Manuel Jalón falleció en la madrugada del 16 de diciembre de 2011 en Zaragoza, a los 86 años, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.

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