Miguel Ángel, Daniele da Volterra- Teylers Museum, Harlem, Paises Bajos

Miguel Ángel, Daniele da Volterra- Teylers Museum, Harlem, Paises Bajos


Miguel Ángel Buonarrotti (o Michelangelo, como es su nombre en italiano) nació en Caprese, Arezzo, en los entonces Estados Pontificios, el 6 de marzo de 1475

Clásico exponente de sabio omnisciente del Renacimiento, uno de los más grandes artistas y genio de la Humanidad. Es la gran figura del Renacimiento italiano, un hombre cuya excepcional personalidad artística dominó el panorama creativo del Siglo XVI y cuya figura está en la base de la concepción del artista como un ser excepcional, que rebasa ampliamente las convenciones ordinarias.

Creó en todos los géneros obras maestras del arte universal bajo los mecenazgos del Jefe de la República de Florencia, Lorenzo I de Médicis, el Magnífico, de los Papas Julio II (Giuliano della Rovere), de León X (Giovanni de Médicis) y de Paulo III (Alessandro Farnese). Sólo como muestra de su gran producción se destacan las siguientes obras: El Baco, La Pietá y la Cúpula de San Pedro en Roma, la Biblioteca Laurenciana y la capilla Medicea en Milán, el Techo y la Capilla Sixtina con su Juicio Final del Vaticano, el Moisés de San Pietro in Vincoli y la Puerta Pía y el Palacio Farnesio en Roma.

La vida de Miguel Ángel transcurrió entre Florencia y Roma, ciudades en las que dejó sus obras maestras. Aprendió pintura en el taller de Ghirlandaio y escultura en el jardín de los Médicis, que habían reunido una excepcional colección de estatuas antiguas. Dio sus primeros pasos haciendo copias de frescos de Giotto o de Masaccio que le sirvieron para definir su estilo.

En 1496 se trasladó a Roma, donde realizó dos esculturas que lo proyectaron a la fama: el Baco y la Piedad de San Pedro. Esta última, su obra maestra de los años de juventud, es una escultura de gran belleza y de un acabado impecable que refleja su maestría técnica.

Al cabo de cinco años regresó a Florencia, donde recibió diversos encargos, entre ellos el David, el joven desnudo de cuatro metros de altura que representa la belleza perfecta y sintetiza los valores del humanismo renacentista.

En 1505, cuando trabajaba en el cartón preparatorio de la Batalla de Cascina (inconclusa) para el Palazzo Vecchio, el papa Julio II lo llamó a Roma para que esculpiera su tumba; Miguel Ángel trabajó en esta obra hasta 1545 y sólo terminó tres estatuas, el Moisés y dos Esclavos; dejó a medias varias estatuas de esclavos que se cuentan en la actualidad entre sus realizaciones más admiradas, ya que permiten apreciar cómo extraía literalmente de los bloques de mármol unas figuras que parecían estar ya contenidas en ellos.

Julio II le pidió también que decorase el techo de la Capilla Sixtina, encargo que Miguel Ángel se resistió a aceptar, puesto que se consideraba ante todo un escultor, pero que se convirtió finalmente en su creación más sublime. Alrededor de las escenas centrales, que representan episodios del Génesis, se despliega un conjunto de profetas, sibilas y jóvenes desnudos, en un todo unitario dominado por dos cualidades esenciales: belleza física y energía dinámica.

En 1516, regresó a Florencia para ocuparse de la fachada de San Lorenzo, obra que le dio muchos quebraderos de cabeza y que por último no se realizó; pero el artista proyectó para San Lorenzo dos obras magistrales: la Biblioteca Laurenciana y la capilla Medicea o Sacristía Nueva. La capilla Medicea alberga dos sepulturas que incluyen la estatua del difunto y las figuras magistrales del Día, la Noche, la Aurora y el Crepúsculo.

En 1534, Miguel Ángel se estableció definitivamente en Roma, donde realizó el fresco del Juicio Final en la capilla Sixtina y supervisó las obras de la basílica de San Pedro, en la que modificó sustancialmente los planos y diseñó la cúpula, que es obra suya. Su otra gran realización arquitectónica fue la finalización del Palacio Farnesio, comenzado por Sangallo el Joven.

Falleció en Roma el 18 de febrero de 1564 a la edad de 89 años. Su sobrino Leonardo llevará en secreto el cadáver del genio hasta Florencia en el mes de marzo, celebrándose solemnes funerales por su alma en la iglesia de San Lorenzo, antes de ser enterrado en Santa Croce.

En honor de Miguel Ángel se denominó a un accidente del planeta Mercurio.

(Con información de Biografías y Vidas)

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