Nicolás de CusaNicolás de Cusa

Nicolás de Cusa


En Cues, en el seno del entonces Sacro Imperio Romano Germánico, en lo que hoy es Alemania, en 1401, nació Nicolaus Krebs o Chrypffs, pero fue conocido por Nicolás de Cusa por la ciudad en que nació, quien será considerado el padre de la filosofía alemana y personaje clave en la transición del pensamiento medieval al del Renacimiento, uno de los primeros filósofos de la modernidad.

Estudió en Heidelberg, Padua, Roma y Colonia, donde aprendió sobre griego y hebrero, además de Filosofía, Teología, Matemáticas, Astronomía y muchas otras disciplinas.

Fue amigo de muchos humanistas, así como del impresor alemán Johannes Gensfleisch conocido como Gutenberg, inventor de la imprenta; y contribuyó a la impresión de manuscritos, especialmente, de manuscritos griegos.

A los 22 años obtuvo el doctorado en Derecho Canónico y en 1426, fue ordenado sacerdote, convirtiéndose en secretario del legado papal, Orsini, lo que le permitió acceder al círculo de los humanistas e introducirse en el mundo de la política eclesiástica, para luego, en 1448, ser designado Cardenal; en 1450, lo nombran Obispo de Brixen y durante los años 1451 y 1452 fue legado del Papa en Alemania, Sacro Imperio Romano Germánico.

Él mismo se dedicó al estudio de códices, descubriendo hasta 800 textos de Cicerón y, en 1429, uno con 16 comedias de Plauto que entregó al cardenal Orsini, entre otros textos.

Familiarizado con la tradición neoplatónica, agustiniana y mística de la Edad Media, sin por ello descartar totalmente la tradición aristotélico-tomista, y con la influencia de ciertos autores nominalistas, afrontó dos cuestiones, para él íntimamente relacionadas entre sí: la cuestión del conocimiento, o acceso a la realidad, y la cuestión de la naturaleza de Dios y de la relación entre Dios y el mundo, o Dios y las criaturas.

En su obra: “De docta ignoratia” habla de los movimientos de la Tierra y así sostuvo antes que Copérnico y que Galileo Galilei, estaban correctos en la postulación de la la teoría heliocéntrica.

También sostuvo ideas muy revolucionarias para su época, como que el espacio es infinito, la necesidad de oxígeno para las plantas y el valor del pulso para el diagnóstico médico, pero fueron poco consideradas en su tiempo.

Entre sus obras se destacan: “”De reparatione Calendarii” (1436); “De docta ignoratia” (1440); “Apología doctae ignoratiae” (1449); “Complementum theologicum, figuratum in complementis mathematicis• (1454); “De beryllo” (1458); “De apice theoriae. De ludo globo” (1463); y “Compendium” (1464).

Falleció el 11 de agosto de 1464, en la ciudad de Lodi, Lombardía, en la República de Milán, hoy Italia.

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